Son pocos los expresidentes del mundo que conocen tan detalladamente la lucha por la democracia en Venezuela como el boliviano Jorge “Tuto” Quiroga, miembro del Grupo IDEA, quien desde hace casi dos décadas ha visitado el país en varias ocasiones para conocer en persona la realidad del país.
El exmandatario, según su propio recuento mental, ha sido declarado persona non grata en tres oportunidades (mencionó 2007, 2017 y 2025), marcas que considera son “medallas por su compromiso y apoyo a la democracia”.
Recientemente, y tras los hechos del 3 de enero en Caracas que terminaron con la salida de Nicolás Maduro del poder, Quiroga ha señalado que se han abierto las puertas para una posible transición democrática, motivo por que el pide a los países del mundo dejar de ser meros espectadores y enviar delegaciones para, entre otras cosas, lograr la liberación de presos políticos en el país.
Conociendo personalmente a familiares de personas arrestadas y otras asesinadas –como las de Neomar Lander, David Vallenilla y Juan Pablo Pernalete-, Quiroga criticó que se haya anunciado en el país la liberación de presos políticos que, en su totalidad, no se ha concretado. Lo calificó como una tortura emocional contra sus familiares. “Es volver a torturarlo y volver a encarcelarlos”.
—¿Me puede explicar su iniciativa o petición que gira en torno a expresidentes y otras autoridades latinoamericanas en torno a Venezuela?
—Recuerdo que empezábamos a ir a Venezuela, hicimos varias gestiones y varias visitas con un grupo de expresidentes que en 2015 formamos IDEA (Iniciativa democrática de España y las Américas), justamente porque estábamos frustrados de que en diferentes foros y espacios internacionales tocar el tema de Venezuela era incómodo, entonces hicimos un grupo de gente que más allá de que hubieran sido de centro izquierda, centro derecha, y categorías que han quedado hoy en el anacronismo, estén comprometidos con la democracia, con la alternabilidad, con el respeto a los derechos humanos.
Fuimos allá varias veces para dar visibilidad de que en Venezuela había presos políticos. Después se formó este grupo de IDEA, al calor de esas visitas, y estuvimos en diciembre de 2015. Fue la única vez que estuve sentado en una sala con Delcy Rodríguez y Nicolás Maduro. Recuerdo todavía que la señora Delcy habló 2 horas. Como yo era quizás el más vehemente y vocal de todos, me apuntaba con el dedo y me hablaba de que Leopoldo López, que es un tal, que es un cual, que agente de la CIA y no paraba.
Declaraciones son muy fáciles de hacer, pero se requieren acciones. No somos las fuerzas especiales que realizaron lo del 3 de enero. ¿Qué era acción para nosotros? Ir allá, entrar, estar, pararnos en la puerta de Ramo Verde, pararnos en la reja del condominio donde vivía Antonio Ledezma, en 2017, pararte en la puerta de la casa de Leopoldo López; visitar, recuerdo a Daniel y Patricia Ceballos, visibilizar la lucha de gente que estaba siendo ignorada por el mundo. La nuestra era una acción de estar en terreno para visibilizar la deriva autoritaria, tener presos políticos y la salvaje represión como la de 2017.
Hay que cambiar el eje de debate y por eso hay que pasar a la acción y yo vengo sosteniendo que los gobiernos de Colombia, Brasil, México envíen delegaciones a Venezuela. Dicen que ahora las cosas van a ser diferentes, bueno, ahí hay presos políticos, vayan, visítenlos. Ya Tudares ha sido liberado, lo celebro, me alegro por Edmundo, por Mercedes, por Mariana, por los nietos de Edmundo, por toda la familia. Pero dónde está Juan Pablo Guanipa. No lo sé. ¿Dónde está Freddy Superlano? Y te hablo de nombres que yo conozco, es bien injusto lo que estoy haciendo porque hay personas que no conozco y no puedo nombrar.
Pido que se haga una tarea de parte de la OEA, de Naciones Unidas, de gobiernos, de ir allá a pararse en las puertas a decir «Liberen a esta gente.» Y yo nunca sugiero algo que no estoy dispuesto a hacer; yo, junto con los expresidentes que quieran hacerlo.
—¿Hay algo que le haga pensar que una iniciativa como esta va ser más exitosa en la actualidad?
—Yo creo que sí, si va un grupo de personas de cancillerías de varios países, los tienen que recibir. Y si piden ir a visitar a los presos, obviamente los tienen que dejar. Si va una delegación de la OEA, me parece que sí también. Entonces, dejen de ser holgazanes, dejen de declarar en Washington y hacer comunicados, súbanse al avión y vayan. Nosotros lo hicimos y, como digo, no sugiero que otros hagan lo que yo estoy dispuesto a hacer, entendiendo que yo no tengo la cobertura de la bandera de la OEA o de Naciones Unidas, ni la del gobierno de Brasil, pero estamos dispuestos a ir.
Cuando Maduro estaba en el poder, entramos a Venezuela. Nos hostigaban, nos maltrataban, pero entrábamos y cuando nos estábamos retirando en 2017 nos declaraban persona non grata. El 26 de julio de 2024 íbamos a Venezuela a acompañar a María Corina Machado y a Edmundo Gonzáles en la elección del 28 de julio. Maduro ya había cambiado de actitud. Antes nos dejaban ingresar, nos insultaban, nos denostaban, nos ponían en Con el mazo dando. Ojalá me manden el video.

Pastrana Tintori y Tuto Quiroga en acompañamiento en elecciones del 2015 (Photo by LUIS ROBAYO / AFP)
Toda esa gente estaba desesperada en julio 2024 y ahí estaba la señal de que se iban a robar la presidencia sin votos; no nos dejaron entrar, recuerden, estábamos en Panamá con un grupo de gente y hicieron algo inédito: prohibieron el ingreso de un avión comercial de Copa, no de uno, de tres, para que no llegaran Quiroga, Chinchilla, Vicente Fox, Marta Lucía Ramírez, Miguel Ángel Rodríguez, los que estábamos allá. Eso ya mostraba la desesperación.
Bien, ahora ya no está Maduro. Yo pregunto, qué harían ahora si vamos?, ¿podemos entrar a la cárcel a visitar a Guanipa o a Freddy Superlano? Suéltenlos. Yo digo que hay que hacer acciones que levanten la visibilidad de esta gente. Yo estoy dispuesto. Igual no voy a improvisar, no voy a hacer nada que no esté alineado, coordinado con María Corina.
Señor Marco Rubio, si usted habla con Delcy, dígale, «31 en enero todos libres de una vez». Hay que imaginar la tortura emocional que significa para una familia que durante meses, años no ven a sus parientes, a sus padres, a sus hijos, a sus hermanos. Escuchan la noticia de que se lo va a liberar y no se materializa. Es volver a torturarlos, volver a encarcelarlos.
Entonces, ¿cómo se precipita y acelera la liberación? No es solamente pidiéndola en una entrevista o diciendo “que los gringos arreglen los temas o que María Corina diga qué hacer”. No, hay que estar un paso al frente dispuestos a hacer algo. Que vaya una delegación de la Comisión Interamericana. Que no digan que van a pedir permiso, que se suban al avión y vayan.
—¿Cuándo hace esta propuesta pública de pies en Venezuela, algún expresidente, algún funcionario le ha manifestado que está de acuerdo y dispuesto a hacerlo?
— No, yo la hice en una entrevista. Pero en IDEA teníamos seis expresidentes dispuestos a acompañar a Edmundo González en un avión hace 1 año. Entonces, estoy seguro de que hay mucha gente. Y en julio de 2024 había una enorme lista de parlamentarios del Parlamento Europeo, de Colombia, de Perú, de todos los lugares. Lo sé porque vi en Panamá a los que se quedaron varados, había otros varados también en Bogotá.
Hay mucha gente que están en parlamentos, que son exmandatarios, que son del Parlamento Europeo, debería haber gente de otros gobiernos que están dispuestos a acompañar y hacer estas acciones. Yo lanzo la iniciativa y estoy seguro que si tú dices “se quiere a visitar a todos los presos políticos en Venezuela y se quiere ir el 27 o el 28 de enero”, te aseguro que va a haber una lista larga de gente que acudirá. Y si tú dices, «Vamos a congregarnos en Panamá, con 50 exiliados que quieren volver y los vamos a acompañar» te aseguro de que habrá una larga lista. Y el día que María Corina diga “estoy volviendo tal día, tal hora, en tal vuelo”, también ahí vamos a estar firmes.
—¿Y qué piensa sobre cómo reaccionaría el chavismo ante una iniciativa así?
—Hay que seguir haciendo acciones que suban el precio a la estrategia de Delcy Rodríguez de diferir, dilatar, demorar, esperando que la amenaza coercitiva de Estados Unidos se canse y se replieguen los barcos que están en el Caribe, que la atención global pase, que se vayan a Groenlandia, a Ucrania, a Taiwán o a Irán, y aprovechar este periodo porque en mi criterio se ha definido que hay que hacer estabilización, recuperación y transición.
Con todo respeto, a mí la estabilización me parece un eufemismo. Hay que hacer un desmantelamiento del régimen represivo criminal. La recuperación económica solo va a venir cuando existe una transición democrática. Tú lo sabes, entiendo gente que dice que “sí podemos ir a invertir”, pero la naturaleza del negocio petrolero o minero no son lingotes de oro sentados en un banco. No.
No importa cuánto potencial petrolero o minero tienes en el subsuelo. Si encima del suelo no tienes democracia, seguridad jurídica, legislación, poderes independientes, nadie va a venir, son inversiones de 30 a 40 años. No es que con una jeringa vienes y te llevas el petróleo de la Faja (Petrolífera) del Orinoco. Entonces, hay que trabajar en desmantelar la dictadura, en hacer la transición y después recién vendrá la recuperación. Lo digo con respeto a los amigos de Estados Unidos.
—Usted habló de un cambio sísmico el 3 de enero ¿A su juicio Venezuela está ya en un proceso de transición a la democracia?
— Creo que se han abierto las puertas a esa posibilidad. Si estamos transitando el camino, pues no. Primero había que abrir las puertas, claramente el que trancaba todo esto era Maduro. La gente que está allá es parte del conglomerado criminal, no pensemos que son un nuevo gobierno, no fue un cambio. Esto no fue Panamá, en Panamá hubo un ingreso de tropas y puse sacaron a Noriega y entró Guillermo Endara. ¿Quién era Endara? El Edmundo González de Panamá. Conocemos bien la historia, el presidente José Raúl Mulino ha hecho referencia a esto varias veces. Y hoy día Panamá es un país que da envidia. Fun éxito rotundo la democratización de Panamá con el nuevo canal y todo lo que ha pasado.
Se ha abierto el proceso, pero es determinante lo que pase en las próximas semanas. ¿A qué juega un régimen dictatorial? A seguir el sistema cubano: agacharse, esperar que pase la tormenta y sobrevivir, demorar, dilatar, diferir y ganar tiempo. A eso están buscando jugar y que después lleguen las elecciones de medio término en Estados Unidos y todo cambie. ¿Qué desventajas tienen las democracias como EE UU o la de otro país de América Latina? Hay alternabilidad en las ánforas, las dictaduras son longevas y si esperan y esperan. Por definición, en las democracias por más fuerza que tengan, como la del gobierno americano en lo militar hoy, va a haber cambios y esperan a ganar tiempo.
Eso ha hecho Cuba siempre, lo hicieron después de Bahía de Cochinos. Le pido al gobierno norteamericano que esto no puede ser la réplica de Bahía de Cochinos, que consolidó la dictadura cubana. Pido que esto de sacar a Maduro el 3 de enero no se quede como una anécdota y que después se consolide un madurismo sin Maduro. Sería un fracaso estrepitoso.
— ¿No son un buen augurio el cambio económico y las reformas propuestas?
— Me preocupa mucho que se vea la parte económica sin condicionalidad de transición democrática. Venezuela tiene en el Fondo Monetario Internacional (FMI) unos 5.200 millones de dólares, disponibles.
Si el Tesoro americano y los europeos reconocen al gobierno de Delcy y le dan la silla en el directorio, el espacio y lo reconocen, al día siguiente tiene potencialmente 5.200 millones de dólares el gobierno de Delcy. En el petróleo flotando no sé cuánto, habrá unos 4.500, si sumamos el flujo recurrente que viene cada semana, cada mes. Y tienes en el oro en Reino Unido otros 4.800 millones de dólares.
Si sumas tienes cerca de 15.000 millones de dólares. Si le entregan eso a Delcy sin condicionalidad ni una hoja de ruta a transición democrática, ahí se puede estabilizar la tiranía por un corto tiempo. Eso me preocupa, y yo pido Europa y Estados Unidos entregar ese dinero por partes conforme se vaya avanzando en liberar los presos, en que retornen los exiliados, en que tengamos cronograma electoral, en que se cambie el órgano electoral, que se tenga observación internacional, que se tenga fecha de elecciones.
Ya vi a Delcy decir «recibí 300 millones de dólares». Bien, si le dan el stock flotante, el otro retenido y el dinero del FMI, eso no sería desmantelar sino potenciar el régimen dictatorial. Les pido, por amor a Dios, no hagan eso.
—Como alguien que los ha conocido, y más allá de señalar que están tratando de dilatar, ¿cómo ve al chavismo en la actualidad?
—En estado de pánico total. Se nota que es así y sabemos perfectamente que los hermanos Rodríguez eran agentes de confianza de Maduro. Yo me pongo a pensar lo siguiente, soy un madurista o uno de los hijos o hijastros de Maduro. Ya tengo que estar discutiendo quién traicionó a papá o a mamá. Esa charla se tiene que estar dando, la sabemos pues porque ya es demasiado.
En The Guardian se dice que Delcy fue a Qatar, que negoció, que estaba dispuesta a reemplazar a Maduro, pero no lo quería entregar. Y por otro lado, en Reuters, sale que Diosdado Cabello también estaba, parece que estan queriendo competir. No sé si es para quedar bien con los gringos, o internamente para acusarse los unos a los otros de quién entregó a Maduro. Vaya y escoja cuál de las tesis es la que vale, pero claramente hay mucho fuego cruzado.
Ya mencioné que el 5 de diciembre de 2015 estuve en la reunión en la que lo que hacían era acusar a opositores de ser agente de la CIA. Yo le pregunto a Delcy, hoy en día ¿quién es el agente de la CIA? Nada más quisiera saber porque era ella la que lo decía decía.
—¿Cuál es su opinión sobre la visita reciente de María Corina Machado a la Casa Blanca?
—Delcy decía que María Corina entró arrastrada a la Casa Blanca. María Corina fue recibida en la Casa Blanca. Las frivolidades de por dónde entró son eso, frivolidades. Lo importante es que está en la mesa de discusión. Como decía un adagio, que creo viene de los tiempos de Al Capone, y se lo escuché una vez a la exgobernadora de Texas, Anne Richards: “O estás en la mesa o estás en el menú”. Bueno, María Corina está en la mesa, y estaba en la mesa con Trump, con J.D. Vance, y en otro nivel, con Marco Rubio, Pete Hegseth y otra gente más. Al mismo tiempo que Delcy estaba recibiendo al de la CIA y haciendo todo eso. Entonces pregunto, quién estaba de rodillas.
Yo cuando veía la foto de John Ratcliffe (director de la CIA) con Delcy me venía a la mente lo que fueron 45 minutos de una perorata “que el imperio, que Leopoldo López, que era agente de la CIA; veía esa foto y pensé en cómo cambia el mundo.
Entonces deben estar allá, como decimos en Bolivia, en un desmadre descomunal de desconfianza los unos con los otros, de quién entregó a Maduro, si no fui yo, fuiste tú, fue el de aquí. Los veo desconfiando los unos de los otros, compitiendo por ver quién le viene a besar la mano al director de la CIA. Deben estar en un desmadre descomunal con desconfianza.
María Corina está en la mesa, no está en el menú. Yo no tengo el Signal de Donald Trump, Delcy tampoco. María Corina he leído que sí. Por lo menos así decía ABC.
Entonces, eso muestra de que hay que seguir avanzando. María Corina sigue construyendo una coalición bipartidista (demócratas y republicanos en EE UU) que siempre ha existido, es un apoyo crítico y esencial, y hay que seguir trabajando. De parte nuestra creo que hay que exigir una hoja de ruta para la transición democrática con hitos verificables que se cumplan, porque una y otra vez y otra vez los diálogos se han usado para dilatar, diferir.
Esta vez es diferente, porque Maduro está preso, porque el régimen está muerto de miedo, porque hay la amenaza coercitiva que está al lado, y porque verificadamente la oposición tiene 67% de la votación de la población venezolana y ya no quiero comentar las encuestas que van saliendo, pero parecería que hoy es mucho más el apoyo popular.
Esa serie de circunstancias nunca se han tenido, se tienen hoy. María Corina es la líder que conduce esto y tenemos que tener un desenlace. (EN)








