El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este miércoles que impondrá aranceles de entre 15% y 50% a los países que no logren firmar un acuerdo comercial bilateral con su gobierno antes del primero de agosto.
“Hay muchos países con los que no se puede negociar”, declaró el mandatario en un discurso en Washington.
En abril, Trump anunció régimen arancelario global de 10%, pero lo suspendió poco después. En lugar de aplicarlo de forma generalizada, ofreció a los países la posibilidad de negociar acuerdos por separado. Primero estableció el 9 de julio como fecha límite para cerrar esos tratos, pero luego amplió el plazo hasta el primero de agosto.
Desde entonces su administración ha logrado firmar acuerdos con seis países: Reino Unido, Japón, Vietnam, Indonesia, Filipinas y China. Con este último acordó reducción temporal, según la cual los aranceles bajaron de 145% a 30%, mientras Pekín hizo lo mismo, de 125% a 10%.
Trump envió notificaciones formales a países anunciando aranceles de 20% a 40%. Entre ellos, México recibió un aviso de 30%, Canadá de 35%, y Brasil figura entre los más amenazados, con 50%, cifra que medios vinculan con el proceso judicial que enfrenta el expresidente Jair Bolsonaro, aliado político del republicano.
“Cobraremos aranceles directos a la mayor parte del resto del mundo, porque tenemos más de 200 países. La gente no se da cuenta de que son muchos acuerdos. Incluso si eres como yo un adicto a los acuerdos, son muchos. Serían demasiado para cualquiera”, afirmó el presidente.
Las conversaciones con la Unión Europea continúan. Aunque Trump ha amenazado con imponer aranceles de 30% sobre productos europeos, fuentes diplomáticas informaron a Efe que ambas partes están cerca de alcanzar un acuerdo que limitaría los gravámenes a 15%.
“Estamos en serias negociaciones y si aceptan abrir su mercado a las empresas estadounidenses les permitiremos pagar menos aranceles”, aseguró el mandatario, a poco más de una semana del cierre del plazo.
Mensaje del gobierno de Trump a los niños migrantes
Cartas enviadas a menores de edad migrantes por la administración Trump, que los insta a abandonar inmediatamente Estados Unidos pese a haber entrado legalmente al país y amenaza con deportaciones, multas y procesos penales, horrorizan a familias y líderes civiles de Illinois
«Es hora de que salgas de Estados Unidos», señala la primera línea de una de las cartas que han recibido los menores de edad a su nombre.
«Actualmente te encuentras aquí porque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) te otorgó un permiso de entrada condicional a Estados Unidos por un período limitado. El DHS está ejerciendo su discreción para cancelar tu permiso de entrada condicional, o ya lo ha hecho», dice.
«Si no sales de Estados Unidos de inmediato, estarás sujeto a posibles medidas policiales que resultarán en tu deportación», agrega la carta, que amenaza a los niños con posible proceso penal, multas civiles y sanciones.
«No intentes permanecer ilegalmente en Estados Unidos; el gobierno federal te encontrará», concluye de manera ominosa.
«Esta es una barbaridad, algo nunca visto o imaginado por todos lo que nos dedicamos a la defensa de los indocumentados», declaró a Efe la pastora Julie Contreras, del santuario United Giving Hope, con sede en la ciudad de Waukegan, Illinois, 74 kilómetros al norte de Chicago.
El país más poderoso del mundo
«Imaginen qué pasa por la cabeza de un niño al recibir una carta de este tipo de parte del gobierno del país más poderoso del mundo, que les niega el permiso humanitario. Esto es muy grave y fuerte», agregó Contreras.
Decenas de niños del área de Waukegan, que hacen parte de aquellos que cruzaron sin sus padres la frontera, en este caso mayoritariamente de México, recibieron cartas de deportación. Todos ellos ingresaron legalmente al país en 2014 bajo un programa humanitario como «menores no acompañados» y posteriormente se reunieron con sus padres indocumentados u otros familiares que ya vivían en Estados Unidos.
A pesar de la reunificación, los menores no pueden ser representados legalmente por sus padres en un tribunal de inmigración, por la forma en que ingresaron al país, y dependen de abogados defensores que han visto su trabajo reducido por falta de recursos.
Según Contreras las cartas pueden ser un cambio «preocupante y alarmante», porque ahora se buscaría despojar a los niños de las protecciones de asilo, incluso a aquellos con solicitudes pendientes, y acelerar la deportación de menores de edad sin el debido proceso.
«Estos niños no son los criminales que Trump afirmó que el ICE perseguiría. Son víctimas de violaciones de derechos humanos y están siendo aterrorizados. Incluso si el ICE no los busca de inmediato, la sola amenaza les causa un grave trauma psicológico», señaló.
Tres de esos niños, acompañados de madres o tías, buscaron la protección de «santuario» en la iglesia de Contreras. Un cuarto fue dejado solo al cuidado de la iglesia porque sus padres tienen miedo. «Estados Unidos está perdiendo su humanidad, las iglesias y otros santuarios ya no ofrecen garantías», afirmó la pastora.
El silencioso desmantelamiento legal
La ley de inmigración establece que los menores de edad no acompañados que llegan a la frontera sin un padre o tutor legal deben recibir protección especial: son puestos bajo el cuidado de la Oficina de Reubicación de Refugiados (ORR, en inglés) y se les otorga permiso humanitario mientras se procesan sus casos.
Pero en los últimos meses defensores de los migrantes y abogados afirman que el sistema se está desmantelando silenciosamente.
Cada vez más menores de edad no acompañados ven revocado su permiso humanitario y son encarcelados en procesos migratorios donde no tienen capacidad alguna para defenderse, dijo a medios locales Davina Casas, pastora y líder de la Organización Monarquía, de Chicago.
Casas explicó que en marzo la administración Trump recortó los fondos para abogados de menores de edad no acompañados, y solo tras una demanda de once grupos defensores se restablecieron temporalmente por orden judicial, aunque el caso sigue abierto.
Los grupos sostienen que según una ley contra la trata de 2008, el gobierno debe ofrecer asistencia legal y garantizar la repatriación segura de los niños, pero Casas duda que incluso con fondos restablecidos la demanda pueda ser cubierta.
Deportaciones de niños migrantes
En abril, los tribunales de inmigración ordenaron la deportación de más de 8.300 niños de 11 años de edad o menos. Desde que Trump asumió el cargo en enero, los jueces han ordenado la deportación de más de 53.000 niños migrantes, según TRAC (Transactional Records Access Clearinghouse), organización adscrita a la Universidad de Syracuse.
La mayoría de estos niños están en edad de escuela primaria o son menores. Aproximadamente 15.000 tenían menos de 4 años de edad y otros 20.000 entre 4 y 11 años. Los adolescentes también se han visto afectados, con 17.000 de ellos deportados. (Agencias)








