¿Qué pasó con los trabajos de recuperación de la Ciudad Universitaria?

1 octubre 2025 | Sociedad

Hace cuatro años comenzaron los trabajos de recuperación de la Ciudad Universitaria de Caracas, sede de la Universidad Central de Venezuela y patrimonio mundial de la humanidad declarado por la Unesco en el año 2000. Las autoridades estatales aseguran que estas labores presentan un 90% de avance, mientras que el paisaje embellecido contrasta dramáticamente con los problemas de fondo que todavía afectan la vida académica en una de las universidades más importantes del país y del mundo.

Francisco Garcés, presidente de la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV, mostró en un recorrido guiado la semana pasada el alcance que han tenido de trabajos que se iniciaron en 2021 y que abarcan la rehabilitación de diferentes áreas —como facultades, salas de baño, espacios deportivos y de salud, jardines, la majestuosa Aula Magna y el comedor—, así como la intervención en más de 100 obras de arte, incluyendo murales y esculturas, que forman parte del legado artístico de la universidad.

Sin mencionar la deuda histórica de más de dos décadas en las que se ha cuestionado la autonomía y se han limitado los presupuestos para la investigación y el desarrollo —una situación denunciada por las autoridades y personal de la UCV—, el profesor recordó que el colapso de un tramo del techo en uno de los pasillos puso en evidencia las serias dificultades de mantenimiento que enfrentaba este patrimonio y que se agravaron por la pandemia.

“Fue entonces cuando el Ejecutivo, junto con las autoridades universitarias, estableció prioridades para iniciar la recuperación”, expresó.

Francisco Garcés ofreció un recorrido por la UCV (Foto Ezequiel Carías -El Nacional)

Garcés indicó que la UCV prácticamente no podía operar y señaló que el objetivo principal era lograr que funcionara con normalidad. Por ello, dijo, se enfocaron en restablecer la funcionalidad básica de los espacios académicos. “Se trataba de recuperar los salones, los laboratorios, las salas de baño y también las oficinas para retomar labores de docencia e investigación”, expresó.

“Las obras eran necesarias”

El profesor Pablo Molina Ríos, exdirector del Consejo de Preservación y Desarrollo (Copred), reconoció en una entrevista telefónica con El Nacional, posterior al recorrido, que el mantenimiento de la universidad era necesario y pertinente, pero reafirmó que las condiciones de abandono en las que estaba fueron producto de una asfixia presupuestaria que se ha acrecentado hasta la actualidad.

Indicó que a la UCV, de más de 170 hectáreas, se le otorgaba menos de 25% de los recursos que solicitaban las autoridades universitarias.

Expresó además que para la recuperación de la Ciudad Universitaria de Caracas se transgredió la ley y se vulneró la autonomía universitaria. A su juicio, al no transferirse los recursos a la UCV, el Copred quedó sin capacidad para liderar los procesos de restauración de los proyectos arquitectónico y paisajístico.

Molina explicó que, en el caso de la Ciudad Universitaria de Caracas, el Copred actúa como el gestor de sitio, una figura requerida por la Unesco para los bienes declarados patrimonio mundial. Eso implica que debe encargarse de coordinar el mantenimiento, dirigir las políticas de desarrollo y supervisar los procesos de restauración de las edificaciones y de las obras de arte que conforman el patrimonio.
Los recursos no se transfirieron a la universidad

Sin embargo, aunque los recursos no fueron transferidos directamente a la institución, la magnitud del deterioro obligó a las autoridades universitarias a aceptar un acuerdo con el Ejecutivo. “Hubiera sido muy egoísta, muy ciego, si nos negábamos”, admitió.

Jardines recuperados de la UCV (Foto Ezequiel Carías – El Nacional)

La actual dirección del Consejo de Preservación y Desarrollo prefirió no dar declaraciones a El Nacional bajo el argumento de que corresponde a la comisión hablar de los trabajos ejecutados en la universidad.

El diseño original ideado por Carlos Raúl Villanueva

Francisco Garcés aseguró que desde 2021 han logrado recuperar las condiciones originales en varias estructuras y se ha adaptado la Ciudad Universitaria de Caracas a las exigencias actuales sin alterar los planos que ideó el arquitecto y urbanista venezolano Carlos Raúl Villanueva.

“Uno de los compromisos que se establecieron con la Unesco, pero también con la propia universidad, es que este patrimonio no puede alterarse y eso se tiene que cumplir. Y si algún espacio ha sido alterado, debemos llevarlo a su condición original. Ese ha sido un esfuerzo continuo”, afirmó.

“Hemos tenido comunicación y visita de personal de la Unesco, que ha comprobado el estado óptimo en el que se encuentra la universidad en la actualidad. Sobre todo, han estado contentos y han felicitado las labores que se han realizado para la mejora y el remozamiento de este patrimonio”, aseguró el profesor.

En esas tareas, según Garcés, la participación de la comunidad académica ha sido uno de los elementos más importantes porque docentes y egresados de distintas facultades —entre ellas Ingeniería, Arquitectura, Antropología e Historia— asumieron la elaboración de proyectos y estudios técnicos, mientras que el Instituto de Materiales ha realizado pruebas en las estructuras.

“Ha sido una labor realizada por los propios integrantes de la universidad, con financiamiento del Estado venezolano, y eso ha permitido una dinámica armoniosa que es ejemplo de unidad y de trabajo conjunto”, manifestó en una conversación con El Nacional durante el recorrido.

En la UCV se hicieron intervenciones “desafortunadas”

Molina relató que en la UCV se hicieron intervenciones “bastante desafortunadas”, casi todas antes de la declaratoria de la Unesco. “Como país no teníamos la noción de lo que eso implicaba. La mayoría de la población no entendía cómo un edificio de la modernidad podía ser patrimonio mundial”, dijo.

También recordó que, cuando el campus fue reconocido, existieron cartas del entonces presidente Hugo Chávez, así como de sus ministros de Relaciones Exteriores y de Educación Superior, en las que se comprometieron a dotar de los recursos necesarios al Copred para conservar los espacios.

“Eso fue letra muerta porque no se cumplió, y si se cumplió fue en muy pequeña medida durante los primeros años tras la declaratoria”, lamentó.

La comisión insiste en el mantenimiento del patrimonio para garantizar su conservación (Foto Ezequiel Carías – El Nacional)

Garcés indicó que aún faltan auditorios y edificios por recuperar y zonas ocupadas por construcciones provisionales que deben restituirse a su condición original y, aunque aseguró que la mayor parte de los proyectos se completó, dijo que el mantenimiento conjunto —autoridades universitarias y la comunidad académica— debe ser permanente porque así lo exige un patrimonio mundial.

“Es un trabajo permanente porque este patrimonio, que tenía una condición no óptima, hoy está en una condición excepcional. Ha sido un compromiso total del Ejecutivo hacer que cumpla con los estándares internacionales. Así lo estableció la Unesco, así lo reconocieron los organismos internacionales, y es labor de todos los venezolanos seguir apostando y trabajando en ese esfuerzo unitario, que cosas como la UCV representen un punto de reconocimiento y de trabajo en común”, manifestó.

La Ciudad Universitaria “está en pleno funcionamiento”

Contrario a lo que se ha denunciado, el encargado de la comisión presidencial garantizó que gran parte de la Ciudad Universitaria de Caracas está rehabilitada y operativa.

“Hoy día está en pleno funcionamiento, es decir, sus capacidades de docencia, de investigación y de extensión están al máximo, así como también la rehabilitación de sus espacios culturales y deportivos y el paisajismo. Eso hace que esta labor tan importante”, expresó.

La deserción estudiantil y la fuga de profesionales

La UCV enfrenta una deserción estudiantil impulsada por la crisis económica, la migración y la falta de incentivos. Además de la fuga de profesionales calificados, académicos, investigadores y docentes que dejaron el país o la institución buscando mejores oportunidades laborales y salariales.

Garcés desestimó esos escenarios: “Alrededor de toda la universidad seguimos trabajando, se siguen dando clases y haciendo investigación. Por supuesto que, después de la pandemia, bajó mucho el ingreso a la universidad. Sin embargo, en los actuales momentos, según las cifras que da la Secretaría de la UCV, la matrícula se ha más que duplicado en los últimos años y hoy día vemos una universidad con bastantes actividades, con muchos estudiantes y con actividades todos los días”.

“En lo personal, y lo pueden decir todos los profesionales, profesores, obreros y empleados que han trabajado acá, ha sido un trabajo extraordinario, muy enriquecedor y nos sentimos muy contentos porque hemos podido aprender y aplicar nuestros conocimientos”, dijo el profesor.

“Pero lo más satisfactorio es ver el resultado, la cantidad de estudiantes y de población que viene y disfruta de la Ciudad Universitaria, que digan ‘esto jamás lo habíamos visto tan bello’. Y hoy día creo que eso es fundamental, y hacer el llamado a que lo cuidemos, lo conozcamos y lo preservemos”, agregó.

Las autoridades aseguran que la matrícula se duplicó Foto Ezequiel Carías El Nacional

Los profesores no han recuperado su poder adquisitivo

Pablo Molina también recordó que después de que se anunció la intervención del Estado, se iniciaron reuniones entre las autoridades ucevistas y representantes de los ministerios designados. Para ese momento, no era “la mal llamada” Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV.

Explicó que los profesores no estaban de acuerdo con ese nombre porque, si bien la comisión tendría incidencia en las edificaciones, el paisajismo y las obras de arte, no significaría una mejora del poder adquisitivo de los profesores ni en el financiamiento para la investigación que “se ha venido a menos”.

“En ese aspecto, no se ha recuperado nada”, subrayó.

“En el aspecto del patrimonio, se ha hecho bastante. Hay que reconocer que el gobierno seleccionó a las personas idóneas y preparadas para intervenir en los equipos que tomarían las decisiones y desarrollar los proyectos de restauración. Si bien hubo algunas desavenencias e inconsistencias, sí había un norte claro en ese sentido”, expresó.

El deterioro de la UCV coincidió con el desplome de las condiciones salariales y de la seguridad social de los docentes, investigadores, empleados y obreros.

Molina señaló que seis meses después de que Víctor Rago asumió el Rectorado, se le pidió entregar la dirección del Consejo de Preservación y Desarrollo, como es natural en la administración pública.

Subrayó que, para entonces, las relaciones con la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV eran “prácticamente inexistentes”. Aseguró que no fue su equipo el que rompió los vínculos, sino que la tensión surgió porque se convirtieron en una voz incómoda y se empezó desde el chavismo a hacer de lado a las instancias universitarias.

“El resultado, a primera vista, puede parecer positivo”

El profesor aclaró que, a pesar de esas tensiones, hubo espacios de cooperación en los que se priorizaron los puntos en común, aunque el gobierno central impuso cada vez más personal y recursos externos, incluso desplazando a trabajadores universitarios.

“El resultado, a primera vista, puede parecer positivo”, reconoció.

Molina explicó que las limitaciones impedían reponer personal, garantizar el mantenimiento de las edificaciones y de las obras de arte, o asegurar condiciones dignas para los jubilados y salarios adecuados para los profesores y obreros activos. “No podíamos dejar de decir nuestras verdades. Como arquitecto dirigía el Consejo de Preservación, pero como profesor universitario y ucevista no podía callar ante la situación que se estaba viviendo”, apuntó.

Indicó que dentro de la Comisión Presidencial hubo profesionales calificados y señaló que figuras como Francisco Garcés “son personas capacitadas y serias” para ejecutar el proyecto. Destacó que, en general, el equipo técnico supo incorporar personal de la propia UCV para los trabajos de recuperación.

“En eso no había diferencias”, manifestó.

La investigación y la dignificación de los trabajadores siguen desatendidas

En opinión de Molina, aunque las obras han continuado —a menor ritmo— sigue sin atenderse el estímulo a la investigación y la dignificación de los trabajadores universitarios. “Tenemos los salarios más bajos de todo el continente”, advirtió.

El rector Víctor Rago declaró recientemente para la Alianza Rebelde Investiga que la universidad explora nuevas vías de financiamiento para lograr la autonomía económica. Entre ellas, mencionó las alternativas de buscar recursos a través de organismos internacionales como la Unión Europea y el desarrollo de capacidades propias que permitan generar ingresos propios.

En ese mismo reportaje, se mencionó que desde 2008 hasta 2021 el presupuesto estatal destinado a las universidades públicas del país se redujo en aproximadamente 6.800 millones de dólares, lo que afectó la infraestructura y los salarios del personal docente y administrativo, así como los beneficios estudiantiles como las becas y el comedor.
40 millones de dólares, hasta donde se conoce

Nicolás Maduro anunció en 2021 la asignación de 40 millones de dólares para la recuperación de la Ciudad Universitaria de Caracas, pero hasta ahora no se ha conocido si se han hecho más inversiones y no existe acceso público a esa información. El profesor Garcés no ofreció durante el recorrido detalles sobre el monto actualizado ni sobre el uso de los recursos.

Molina mencionó que desde el Rectorado de la UCV se pidió en su momento información detallada sobre el uso de los recursos y explicó el interés de las autoridades de conocer los montos y cómo se ejecutarían.

Para el exdirector del Copred era evidente que la cifra que había anunciado Maduro resultaría insuficiente y cree que el gasto en la actualizad ha superado el monto inicial.

“La Ciudad Universitaria de Caracas es un complejo enorme: incluye 103 obras de arte, el Hospital Universitario, el Aula Magna, la Biblioteca, además de los jardines y la infraestructura deportiva. Todo eso requiere una inversión gigantesca. ¿Cuántos baños hay en la universidad, cuántos ascensores, cuántos metros cuadrados de riego, cuántas hectáreas de grama? El mantenimiento de las obras de arte, el pago de la mano de obra especializada… Todo eso es costosísimo”, expuso.

Lo que se ha hecho, dijo, no puede compararse con el mantenimiento de un liceo o un instituto pequeño porque se trata de un espacio que alberga el hospital más grande del país, la sala de actos más importante, la segunda biblioteca en dimensión y dos estadios de relevancia nacional.

Insistió en que el valor más importante de la UCV sigue siendo su gente y subrayó que, más allá de la restauración material, lo que mantiene vivo a este patrimonio es “el capital humano, que con mística, dedicación y esfuerzo ha seguido generando conocimiento”.


¿90% de recuperación de la Ciudad Universitaria?

En respuesta a la información de que más de 90% de la Ciudad Universitaria de Caracas está recuperada y rehabilitada, Pablo Molina cree que esa cifra no refleja del todo la realidad. “Ese porcentaje dice mucho del alcance que ellos (la Comisión Presidencial) se plantearon”, comentó.

El arquitecto subrayó que aún quedan pendientes intervenciones de gran envergadura, como la fachada de la Biblioteca Central, las de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y otras modificaciones necesarias dentro del campus. “Uno que está ahí ve que falta trabajo”.

No obstante, el profesor reconoció: “Cuando me preguntan cuándo va a estar lista la universidad, digo que nunca. Un patrimonio mundial siempre debe estar en mantenimiento, en restauración, repensándose”.

Explicó que los tiempos cambian, surgen nuevas tecnologías y es necesario hacer adaptaciones. Y reiteró que todavía persisten intervenciones informales y “poco felices” que alteraron la fisonomía del proyecto original de Carlos Raúl Villanueva.

El exdirector del Copred destacó que el objetivo esencial de la universidad es formar, investigar y producir pensamiento propio, y que históricamente los Estados invierten en ello como garantía de desarrollo. “No hay que olvidar —sostuvo— que incluso en tiempos de dictadura se decidió destinar recursos para levantar esta Ciudad Universitaria, que hoy sigue siendo la Casa que vence las sombras”. (EN)

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