Manifiesto de un Ciudadano Agradecido: Por el Agua de Cumaná y el Honor de Sucre
A mis hermanos de Cumaná, a los hijos del estado Sucre y a cada familia que hoy padece la sed en la Primogénita del Continente:
Hablo hoy con la voz de quien conoce el valor de una gota de agua. Nací en una Mérida bendecida por el Chama y las nieves eternas, pero aprendí desde muy joven que la abundancia natural no basta si no hay voluntad de servicio.
Recuerdo con nitidez mis años de juventud en mi amado Ejido, cuando junto a la Presidenta Municipal, Elba Soto, dimos una batalla histórica por la planta de tratamiento del acueducto. Fue una lucha de calle, de gestión y de persistencia, hasta que logramos que se diera la orden de inversión. Allí aprendí que se predica con la acción: el agua llegó a mi pueblo porque hubo dirigentes que no descansaron hasta transformar un proyecto en una realidad tangible.
Esa misma convicción me acompañó cuando el estado Sucre me abrió generosamente las puertas del Parlamento Nacional en 1973. Fui testigo de cómo la democracia invirtió décadas de esfuerzo para erigir la monumental obra del Embalse del Turimiquire, inaugurada en 1988 para poner fin a la tragedia de la escasez en el Oriente.
Por eso, ante la crisis que hoy cumple 30 días, declaro:
Indignación y Solidaridad: Me duele y me atormenta el dolor de los cumaneses. Es inaceptable que una obra de la magnitud del Turimiquire languidezca por falta de mantenimiento técnico, obligando a un millón de personas en Sucre y Nueva Esparta a depender de cisternas y aljibes como en siglos pasados.
El Valor de la Gerencia: Como bien señala Luis Díaz Mendoza en su valiente artículo, «gobernar es una cosa muy seria». No podemos entregar el destino de nuestros servicios vitales a la improvisación. Los ingenieros de la región están listos para ayudar; su exclusión es un castigo injusto para el pueblo.
Un Llamado a no Acostumbrarse: No podemos permitir que la precariedad se vuelva paisaje. Así como en Ejido logramos la planta de tratamiento con determinación, Cumaná debe ver restaurado su derecho al agua potable.
Tengo tanto que agradecerle al estado Sucre que una vida no me alcanzará para devolverle tanto amor. Hoy, mi forma de agradecer es alzar la voz por ustedes. Sin agua, no bebemos futuro, y un pueblo que no bebe futuro es un pueblo al que se le pretende arrebatar la esperanza.
Que el espíritu del Mariscal Sucre y la memoria de nuestras luchas democráticas nos den la fuerza para exigir lo que por justicia nos pertenece.
Héctor Alonso López Ciudadano, Maestro y Escritor







