Más allá de las palabras Noel Álvarez

1 julio 2024 | Opinión

La comunicación es una habilidad fundamental en nuestras vidas, influye en las
relaciones personales, profesionales y sociales. Sin embargo, no siempre lo
que decimos es lo que mayor impacto causa en nuestros interlocutores, sino la
forma cómo lo decimos. La forma de transmitir los mensajes puede cambiar
completamente su significado o la forma en que son recibidos. En política se
maneja un proverbio que reza: “La forma es el fondo”. En las líneas
subsiguientes trataré de profundizar en, cómo el tono, la entonación, el
lenguaje corporal, la elección de palabras y la empatía juegan un papel crucial
en la asertividad de nuestra comunicación.
Entender estos aspectos nos permitirá mejorar nuestras interacciones diarias,
reducir malentendidos, construir sólidas y respetuosas relaciones. A través de
ejemplos y técnicas prácticas, podremos mejorar la forma en que nos
comunicamos y, en última instancia, aprenderemos a ser mejores
comunicadores.
El tono y la entonación son elementos clave en la comunicación verbal. El tono
se refiere a la calidad del sonido de la voz, mientras que la entonación se
refiere a las variaciones de altura y ritmo en el habla. Ambos pueden cambiar
dramáticamente el significado de un mensaje.
Por ejemplo, una simple frase como "estoy bien" podría interpretarse de
diferentes formas, según el tono utilizado. Dicho con un tono alegre, puede
indicar bienestar. Con un tono sarcástico, puede significar todo lo contrario. La
entonación también juega un papel importante: pronunciada en forma
ascendente al final de una frase puede indicar una pregunta o duda, mientras
que la forma descendente puede sugerir afirmación o certeza.
En cualquier tipo de organización, si un superior dice "necesito que esto esté
terminado hoy" puede sonar autoritario o comprensivo dependiendo de su tono.
Un tono severo puede causar estrés y resentimiento, mientras que un tono
amable puede motivar al subordinado para trabajar con empeño y menor
estrés.
El lenguaje corporal complementa la comunicación verbal y a menudo
comunica más que las palabras. Gestos, posturas, expresiones faciales y
contacto visual son componentes vitales del lenguaje corporal que pueden
reforzar o contradecir lo que se dice.
Por ejemplo, cruzar los brazos puede interpretarse como una señal defensiva o
desinterés por un tema, mientras que mantener una postura abierta puede
indicar receptividad y atención. Una sonrisa puede hacer que un mensaje se
perciba como amigable y positivo, mientras que el ceño fruncido puede hacer
que el mismo mensaje se perciba como negativo o crítico.
Las palabras que elegimos pueden tener un impacto significativo en cómo se
recibe nuestro mensaje. Algunas de ellas tienen connotaciones positivas o

negativas que pueden influir en la interpretación del oyente. Además, la
complejidad y claridad del lenguaje utilizado pueden afectar la comprensión.
Por ejemplo, palabras como "colaborar" y "trabajar juntos" tienen
connotaciones positivas y sugieren cooperación, mientras que "ordenar" o
"exigir" pueden parecer autoritarias y generar resistencia. La elección de
palabras sencillas y claras puede evitar malentendidos y facilitar la
comunicación.
La empatía y la escucha activa son habilidades cruciales para una
comunicación efectiva. La empatía nos permite entender y compartir los
sentimientos de los demás, lo que puede mejorar la conexión y la comprensión
mutua. La escucha activa, por otro lado, implica prestar atención completa a la
persona que habla, mostrando interés y respondiendo de manera reflexiva.
Practicar la empatía y la escucha activa puede transformar la comunicación. En
lugar de simplemente esperar nuestro turno para hablar, podemos enfocarnos
en respetar el derecho de palabra del hablante y en comprender efectivamente
lo que esa persona está diciendo y sintiendo. Esto no solo mejora la recepción
del mensaje, sino que también fortalece las relaciones personales y construye
confianza.
Si un amigo está atravesando un difícil momento, en lugar de ofrecer
soluciones inmediatas, practicar la escucha activa y mostrar empatía podría ser
de mayor utilidad. Frases como "entiendo que esto debe ser muy difícil para ti"
pueden reafirmar sus sentimientos y dejar claro que realmente nos importa su
problema.
Finalmente, la forma en que comunicamos es tan importante, si no más, que el
contenido de nuestras palabras: en un mundo donde la comunicación es
fundamental para el éxito personal y profesional, aprender a decir las cosas de
manera efectiva es una habilidad invaluable. Al practicar una comunicación
más consciente y empática, podemos hacer que nuestras interacciones sean
más significativas y constructivas, por tal motivo, invito a todos mis amigos a
reflexionar sobre cómo comunican y a considerar no solo lo que dicen, sino
cómo lo dicen.
*Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE
Noelalvarez10@gmail.com

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