La inflación en Venezuela sigue marcando el pulso de una economía bajo presión. E el primer trimestre del año el país registró incremento acumulado de precios de 71,8%, de acuerdo con datos oficiales divulgados este jueves por el Banco Central de Venezuela.
Solo en marzo, el alza fue de 13,1%. Aunque menor que la de enero (32,6 %) y febrero (14,6 %), la cifra confirma que el ritmo inflacionario se mantiene elevado. Estas cifras se suman a una tendencia sostenida: el país encadena meses consecutivos con aumentos de dos dígitos, con el de enero como el más pronunciado en los últimos años.
El comportamiento de los precios no ha sido uniforme. El sector transporte lideró los incrementos en marzo, con 15,6%, seguido por los servicios de vivienda –sin incluir telefonía–, que subieron 15%. También destacaron las alzas en esparcimiento y cultura (14,5%), así como en equipamiento del hogar y el rubro de restaurantes y hoteles, ambos con 13,3%. En cuanto a los alimentos y bebidas no alcohólicas, estos registraron aumento de 12,6%.
Depreciación del bolívar y salarios congelados
Especialistas coinciden en que uno de los factores clave detrás de esta escalada es la evolución del tipo de cambio. En una economía en la que el dólar funciona como referencia para fijar precios, su incremento termina trasladándose directamente al costo de bienes y servicios. Solo en el primer trimestre, la tasa oficial pasó de 301,37 a 473,87 bolívares, reflejando una fuerte depreciación de la moneda nacional.
Este fenómeno no es nuevo. Es, en buena medida, una herencia del ciclo hiperinflacionario que atravesó el país entre 2017 y 2021, cuyas secuelas aún impactan el poder adquisitivo de la población.
El salario mínimo continúa congelado en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022. Lo que en su momento equivalía a cerca de 30 dólares, hoy se ha reducido a apenas 27 centavos al mes, según la tasa oficial vigente.
La situación ha generado creciente malestar social. Este mismo jueves, cientos de trabajadores intentaron movilizarse en Caracas hacia la sede del Ejecutivo para exigir mejoras salariales. Sin embargo, la marcha fue contenida por un fuerte despliegue policial que terminó dispersando a los manifestantes con gas pimienta. (Con información de EFE)








