El Nacional
El Premio Nobel de la Paz otorgado este año a la líder opositora María Corina Machado abre una etapa sin retorno en la presión internacional contra el régimen de Nicolás Maduro y le da prioridad global a la causa venezolana. Así lo plantean Pedro Urruchurtu, coordinador de Asuntos Internacionales del partido Vente Venezuela, y el experto en economía y geopolítica energética Antonio De La Cruz, presidente de Inter American Trends.
El analista, en entrevista con El Nacional, sostiene que el galardón no es un reconocimiento simbólico, sino parte de una “guerra diplomática” porque ya ningún gobierno puede mantenerse neutral frente a la crisis política y a la violación de derechos humanos en Venezuela.
“Tendrían que decidir si apoyan la democracia o si toleran una estructura criminal en el poder. El Nobel no cerraría un capítulo: abriría una fase irreversible de presión internacional, legitimaría aún más a la oposición democrática y aceleraría la fractura interna del régimen. En pocas palabras: convertiría la causa venezolana en una prioridad global y haría imposible mirar hacia otro lado”, dijo De La Cruz.
Los gobiernos del mundo deben definir una postura frente al régimen
De La Cruz, también articulista de El Nacional, explicó que el galardón puede cambiar completamente el mapa geopolítico global respecto a Venezuela porque, en primer lugar, obliga a los gobiernos del mundo a definir una postura porque ya no podrían tratar como un interlocutor político al régimen de Maduro sino como “una estructura criminal enquistada” en el poder.
Además, afirmó que esto legitima aún más la presión judicial, financiera y diplomática que ya existe y envía un mensaje directo a quienes sostienen al régimen. “El mundo ya eligió. El costo de mantenerse del lado equivocado empieza a ser mayor que el de apartarse. Así que sí, un Nobel puede ser una herramienta real de liberación, no un simple trofeo”, añadió.
Tres días después de que el Comité Noruego del Nobel anunció a María Corina Machado, quien se encuentra en la clandestinidad, como la merecedora del galardón por su labor por la democracia en Venezuela, el chavismo informó el cierre de su embajada en Noruega, bajo el argumento de una “reestructuración estratégica” para fortalecer alianzas.

Noruega ha desempeñado un papel de mediador en los diálogos entre el chavismo y la oposición, lo que permitió la firma del acuerdo de Barbados en 2023, pensado para garantizar condiciones mínimas en las elecciones presidenciales de 2024. Y analistas consideran que esa decisión de Maduro responde más a una retaliación, a pesar de que el comité opera de manera independiente del gobierno noruego.
El Nobel reavivó la esperanza en venezolanos
La noticia de la premiación, que reavivó la alegría en venezolanos que comparten el triunfo de Edmundo González en las presidenciales del año pasado, causó severo malestar en el régimen. Desde Miraflores no solo impidieron que los medios difundieran la información y tomaron represalias contra los periodistas que se atrevieron a hablar de este hecho histórico, sino que insultaron a la líder opositora y desvirtuaron su trayectoria política, que en tres décadas ha recibido amenazas frecuentes y ha sufrido persecución e inhabilitaciones. No conforme con eso, han intentado ridiculizarla públicamente.
El periodista y defensor de derechos humanos Luis Carlos Díaz enfatizó en X que los noruegos “por fin” cambiaron el abordaje sobre la situación en Venezuela al hablar de pasar de la dictadura a la democracia.
No es para menos: Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel, describió a Machado como un “ejemplo extraordinario de coraje civil” y exigió a Maduro a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales.
“María Corina Machado lideró a la oposición en 2024 para levantarse contra la dictadura y ganar las elecciones (…) Nuestro mensaje (al régimen) es que escuchen a la gente, que acepten los resultados de la elección del año pasado y que comience una transición pacífica a la democracia. El Premio Nobel de Paz es el premio más prestigioso de paz del mundo y es para una activista democrática”, expresó.
María Corina Machado también tiene a gran parte de su equipo detenido o en el exilio, entre ellos el presidente electo, quien salió del país debido a las amenazas contra su libertad y seguridad.
Un reconocimiento que responde al tiempo histórico venezolano
Algunos cuestionan el reconocimiento a Machado y lo comparan con los de figuras como Nelson Mandela o Barack Obama, pero Antonio De La Cruz destaca a El Nacional que el reconocimiento de la líder venezolana tiene matices propios del contexto venezolano y responde a su tiempo histórico.
“Mandela representó el fin del apartheid y Obama simbolizó un cambio de paradigma diplomático. En el caso venezolano, el Nobel no reconoce simplemente a María Corina Machado como persona, sino a una nación en resistencia frente a una estructura criminal disfrazada de Estado. No se premia una biografía, se legitima una causa. Y esa causa no es individual, es colectiva”, expresó.
El analista agregó: “Más que preguntar si lo merecía ella, habría que preguntar: ¿el mundo estaba dispuesto a seguir ignorando a millones de ciudadanos reprimidos, exiliados y encarcelados? El Nobel responde que no. Y por eso marca un antes y un después”.


La labor de María Corina Machado “es innegable”
Sobre este punto, el dirigente de Vente Venezuela enfatizó que cada circunstancia es distinta.
“Creo que el comité tiene criterios y más allá de que uno esté de acuerdo o no, son criterios que al final se respetan, y la decisión obedece a esos criterios. No es algo que nos corresponda a nosotros cuestionar. Lo que sí queda claro es que cada una de estas personas tuvo un mérito en su momento, una causa y una lucha”, destacó.
“Cada circunstancia es distinta. Creo que, al final, el comité tiene criterios y más allá de que uno pueda estar más de acuerdo o no, creo que son criterios que al final se respetan, y su decisión obedece esos criterios. No es algo que nos corresponda a nosotros cuestionar. Lo que sí queda claro es que cada una de estas personas tuvo un mérito en su momento, una causa y una lucha”, expresó.
El activista afirmó que la labor de María Corina Corina Machado es innegable. Señaló que, por un lado, se está reconociendo lo que se ha hecho y lo que se ha logrado, y por otro lado, el galardón supone un estímulo a los venezolanos para completar la tarea de concretar la paz y la libertad en el país.
“Por eso lo que dijo ella es tan importante: solo en libertad se podrá lograr la paz. y creo que el premio es un empujón en un momento definitorio para el país en ese sentido”, dijo.

Urruchurtu considera que el premio también genera una dinámica de reconocimiento a lo que puede significar, de ahora en adelante, la lucha democrática.
“Cada una de estas figuras ha tenido un contexto y en el caso de Venezuela queda clarísimo que incluso María Corina, pagando un precio altísimo con clandestinidad y persecución, no ha dejado de luchar. Eso es un elemento común en todos, que ha habido perseverancia, y queda claro que esto la posiciona como un referente global al lado de grandes figuras de la historia contemporánea”, expone.
Hay un mensaje directo
En opinión de De La Cruz, hay un mensaje político directo porque se reconoce una lucha y se redefine el costo de la represión. A partir de ahora, afirmó, cualquier acción del régimen contra María Corina Machado o quienes ella representa sería una agresión hacia una figura que cuenta con amplio respaldo internacional.
Físicamente, reconoció, eso no la vuelve intocable en el contexto autoritario venezolano, pero sí cree que la exdiputada ganó protección en el terreno diplomático y judicial. “Tocarla tendría consecuencias globales. Y ese es precisamente el efecto disuasivo que buscaba el premio”, dijo.
Urruchurtu respaldó que el galardón significa una protección para María Corina Machado y para el movimiento democrático venezolano, pero advirtió que, aunque se marca una línea roja, la líder opositora no se vuelve intocable para el chavismo.
“Al final el régimen criminal puede ir contra ella, como ha ido contra tantos, pero evidentemente hoy eso ya tiene un costo y unas consecuencias aún mayores. El régimen ahora tiene que pensarlo dos veces si pretende ir contra ella. En la historia hemos visto que hay premios Nobel que han sufrido persecución muy férrea, pero al final el premio visibiliza una causa, un liderazgo y una circunstancia que creo que al final es muy importante”, declaró.


El activista manifestó que también cree que es un acto de justicia.
“Si ya María Corina era un referente global, internacional, de peso, ahora se convierte en una figura con mucho más alcance, con una enorme influencia, no solo para contar lo que pasa en Venezuela, sino para ganar aliados en esta etapa resolutiva de presión y de coordinación interna y externa en la que ella es la líder, pero además con una legitimidad que se suma a la propia legitimidad de Edmundo González como presidente electo y en conjunto una lucha con millones de venezolanos”, expresó.
Un impulso para “conquistar la libertad”
Desde la clandestinidad, María Corina Machado extendió su agradecimiento por el reconocimiento y lo dedicó a los venezolanos que han luchado por su libertad, “con coraje, dignidad, inteligencia y amor”. Afirmó que el premio es un impulso para culminar la tarea de “conquistar la libertad” e insistió en la necesidad de mantener el apoyo internacional.
“Hoy más que nunca contamos con el presidente Donald Trump, el pueblo de Estados Unidos, los pueblos de América Latina y las naciones democráticas del mundo como aliados para lograr la libertad y la democracia. Venezuela será libre”, expresó la dirigente en un comunicado.
La líder opositora reiteró además que “el próximo premio será la libertad de Venezuela”.
Pedro Urruchurtu resaltó además que el Premio Nobel de la Paz puede concretarse en una determinación para reconquistar la libertad y la democracia de una nación.
“Al final la paz se sostiene a través de una fuerza que tiene que ver con un movimiento, con lo que se ha hecho, con la sociedad, con la resistencia, con un liderazgo, con estrategia, con organización. Tiene que ver mucho con la idea de una paz como motor para la concreción de un resultado político que, cuando se trata de luchar contra un régimen criminal, se pasa por asumir la fuerza de una sociedad que está determinada a ser libre”, sostuvo.
“Y es muy importante porque, al final, aunque la tarea no está todavía completada en Venezuela, este premio nos recuerda que tenemos que ganar. Por eso, para que esa paz sea una realidad, la libertad tiene que ser un propósito que la respalde”, recordó el activista.








