El líder opositor Edmundo González Urrutia reaccionó este miércoles a la condena de 30 años dictada contra su yerno, Rafael Tudares. A su juicio, el castigo no solo carece de sustento legal, sino que responde a motivaciones políticas que buscan perjudicarlo directamente.
El dirigente -que permanece en el exilio desde septiembre del año pasado-, afirmó que la sentencia tiene como objetivo afectar su liderazgo y manipular el escenario político surgido tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, en las que el Consejo Nacional Electoral proclamó ganador a Nicolás Maduro.
“Rafael y Mariana no tienen vínculo alguno con mis responsabilidades públicas. Utilizar el sistema de justicia para castigar a terceros es una práctica que confirma la confusión entre poder e impunidad que tanto daño le ha hecho al país”, expresó González Urrutia a través de su cuenta de X.
Para el dirigente, la decisión judicial es incompatible con el orden constitucional y está desprovista de base legal.
“Frente a esa realidad, la defensa de los derechos y de la dignidad de todos los venezolanos se mantiene firme y no retrocede”, añadió.
Sin acceso al expediente del caso
Más temprano, su hija, Mariana González, había confirmado que Tudares fue sentenciado por delitos de conspiración luego de una audiencia única, que según relató duró más de 12 horas.
“Las autoridades me han ratificado que, ni mi persona, ni mi abogado, podemos acceder al expediente del caso, ni conocer el número de ese expediente en fase de juicio, como de hecho nos lo han impedido desde septiembre de este año”, denunció la esposa en un comunicado también difundido en X.
Aseguró que desde el inicio del proceso hace diez meses nunca se les permitió revisar las actas, obtener una copia del expediente ni designar abogados de confianza.
Señaló que el Estado le asignó un defensor público, del cual solo conoce lo que se ha comunicado oficialmente, sin mayores detalles.
Tudares fue arrestado el 7 de enero, días antes de la juramentación de Maduro para un nuevo período presidencial. El mismo día detuvieron al activista de derechos humanos Carlos Correa -luego liberado- y al exaspirante presidencial Enrique Márquez.
Mariana González ha insistido en que no ha tenido contacto alguno con su esposo, ni directo ni a través de intermediarios, lo que incrementa la preocupación sobre su situación. (Con información de Efe)








