El mercado cambiario venezolano finalizó el año 2025 marcando un hito psicológico y económico. El tipo de cambio oficial, promediado por el Banco Central de Venezuela (BCV), cerró este 30 de diciembre en 301,37 bolívares por dólar, una cifra que regirá el inicio de las operaciones financieras el próximo 2 de enero de 2026.
Este cierre representa un incremento masivo del 479,26% en la cotización de la divisa estadounidense a lo largo de los últimos 12 meses. Para el bolívar, esto se traduce en una pérdida de valor o depreciación del -82,74% durante el ejercicio fiscal 2025.
Ante la escasez de divisas físicas y las restricciones en el mercado tradicional, la economía venezolana experimentó un cambio de paradigma en 2025. El uso de la criptomoneda estable Tether (USDT) se consolidó como el principal motor de las transacciones.
Se estima que el 70% de las operaciones que requieren divisas en el país (pagos, remesas y comercio exterior) se canalizan ahora mediante USDT. También, apenas 30% del mercado sigue dependiendo de dólares en efectivo o transferencias bancarias convencionales.
Menor intervención
Una de las claves detrás del alza sostenida ha sido la retracción del Banco Central en su estrategia de inyección de divisas a la banca. Durante 2025, el BCV vendió aproximadamente 3.154 millones de dólares, lo que representa una caída del 43,68% en comparación con los 5.600 millones de dólares inyectados en 2024. De hecho, el año concluye con dos semanas de inactividad total en las mesas de intervención, ya que no se han realizado colocaciones desde el pasado 15 de diciembre.
El mercado bancario mostró una tendencia alcista en las últimas jornadas del año. Según los reportes oficiales, todos los bancos reportaron precios de venta por encima de los 300 bolívares, moviéndose en un rango de entre 300,87 y 307,20 bolívares por unidad.
Mientras, la moneda europea cerró aún más alto, situándose en 354,49 bolívares, lo que implica un incremento anual del 555,55%, superando el ritmo de devaluación del dólar.
La estrategia del gobierno, basada en ajustes progresivos desde octubre de 2024, deja un escenario de incertidumbre para 2026, donde se espera que la intervención cambiaria continúe siendo limitada y el mercado de «stablecoins» siga ganando terreno como refugio de valor. (EN)








