El consumo mundial de crudo se incrementó en 2018 a la tasa más lenta desde 2014. Esto se debe a que los costos más elevados y la extensa desaceleración en la producción y movimientos de carga afectaron el uso de combustibles y petroquímicos.
Un escenario muy probable engloba una posibilidad de que el consumo aumente, aún más lentamente, en 2019; en vista del debilitamiento de la mayoría de los indicadores de manufactura y transporte, desde enero de este año.
El consumo mundial aumentó solamente 1.44 millones de barriles por día (bpd); lo que significa un 1.46% en 2018. Esto fue confirmado por la última edición de la Revisión Estadística de Energía Mundial de BP, difundida el 11 de junio.
El crecimiento del consumo bajó de 1.67 millones bpd (1.72%) en 2017. En 2016, 1.69 millones de bpd (1.78%). Hace cinco años, se desaceleró en 1.85 millones de bpd (1.99%).
Si la economía mundial encara una desaceleración en la mitad del ciclo de 2019 parecida a la de 2014-15 o 2011-12, el crecimiento del consumo podría disminuir a 1,0 o 1,2% este año.
En este caso, tomando en cuenta el consumo actual de 100 millones de bpd, esto implicaría un aumento de solo 1.0 a 1.2 millones de bpd en 2019.
Una recesión global en todo su esplendor, evidentemente, reduciría mucho más el crecimiento; quedando muy por debajo de los 1,0 millones de bpd. Esto solo significa una cosa: El mercado presentaría un exceso de oferta.
Viendo el futuro
Hasta el momento, los expertos pronostican un crecimiento cerca de 1.2 millones de bpd en 2019; esto se traduce en una desaceleración a mitad del ciclo, mas no en una recesión.
La Administración de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) calcula que el crecimiento del consumo en 1.22 millones de bpd; la Agencia Internacional de Energía en 1.20 millones y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1.14 millones.
Este enlentecido crecimiento establece un problema para la OPEP porque los productores de esquisto de Estados Unidos (EE.UU) atraparán todo el incremento en el uso de crudo de 2019. Tal como lo hicieron en 2018 y 2017.
La EIA está estimando que la producción de líquidos petroleros estadounidenses crecerá en casi 2 millones de bpd este año; empeorando el consumo.
El mercado petrolero se mantiene casi equilibrado solo porque las sanciones estadounidenses impuestas a Irán y Venezuela, así como los problemas de producción de otras naciones, están perturbando, fuertemente, el ejercicio de la OPEP.
En este sentido, es necesario recordar que Venezuela no está en su clímax, si de producción petrolera se habla; pues las sanciones estadounidenses impuestas a Petróleos de Venezuela (Pdvsa), estatal petrolera, ha limitado la función de la empresa venezolana.
El miembro fundador de la OPEP ya viene con problemas económicos desde hace años y presenta un espiral inflacionario que parece no tener intención de detenerse. Esta crisis mandó a la estatal petrolera a la ruina. Sus exportaciones cayeron a menos de 800.000 bpd desde más de 1 millón de bpd en 2018.
La OPEP está de brazos atados
Por su parte, la OPEP también está sumergida en un conflicto que desencadena en Arabia Saudita e Irán. Una representación de ello se deja ver en la disputa de la organización sobre la fecha de su próximo encuentro.
La discusión de la OPEP para determinar cuándo será su próxima reunión se ha pospuesto numerosas veces, debido a la dinámica cambiante en el grupo con decisiones promovidas por el líder de Arabia Saudita junto a Rusia, que no forma parte del organismo.
No obstante, las tensiones se han pronunciado representativamente a medida que Irán busca una mayor participación, mientras que sus exportaciones caen debido a las sanciones de EE.UU y el desarrollo de un nuevo eje Riyadh-Moscú. Fuentes de la OPEP confirmaron que las futuras reuniones podrían ser, aún más, complicadas y difíciles.
Sus miembros, finalmente, acordaron este miércoles encontrarse el 1 de julio, seguido de una reunión con los países que no pertenecen al organismo el 2 de julio; modificando las fechas previamente definidas del 25 al 26 de junio.
Se logró un acuerdo luego de unas diferencias relacionadas a los tiempos que, justamente, coincidieron con la creciente tensión en el Golfo Pérsico por los ataques en mayo y junio a los buques petroleros. Washington y Riad atribuyeron la culpa a Teherán. Sin embargo, Irán la niega.
Fuentes de la OPEP confesaron que Rusia estaba detrás de una sugerencia de aplazar la reunión hasta luego de las conversaciones del G20, que se llevarían a cabo a finales de junio. Esta postura, explicaron las fuentes, fue apoyada por Arabia Saudita.
“Algunas personas podrían pensar que los rusos eran en realidad miembros de la OPEP”, expresó una de las fuentes.
“Esto nunca ha ocurrido antes. Generalmente, la OPEP decide una fecha y eso es todo”, reveló otro de los testimonios.
Recordemos que Arabia Saudita y Estados Unidos son grandes aliados y observan a Irán y a Venezuela como el ala maligna del mercado petrolero.
Motivado a esto, y para contrarrestar su poder en este terreno, a ambos países se les aplicaron medidas económicas impuestas por Estados Unidos.
Ahora, las dos naciones están buscando opciones alternas y un anclaje que les permita seguir con vida.
En el caso de Venezuela, el oro ha sido la respuesta.
Efecto dominó
Pdvsa se ha ido desmoronando desde 2002, cuando el expresidente Hugo Chávez decidió despedir a más de 20.000 empleados de la compañía.
Desde tal año, el declive ha sido sumamente significativo. No obstante, esa movida no solo repercutió nacionalmente, pues ahora la suma de las sanciones estadounidenses, más la baja producción, están generando repercusiones globales.
En 1999, la producción de crudo venezolano era de 3,5 millones de bpd. En la actualidad, se acerca a los 800.000 bpd. El desmantelamiento de Pdvsa, bajo el yugo de Chávez y Nicolás Maduro, ahora presenta consecuencias gravísimas para la economía del país, que acumula seis años de recesión y ha colocado a la nación en una preocupante crisis humanitaria. O “emergencia humanitaria compleja”, como parte de los venezolanos la identifican por sus lamentables características.
Algunos de los países más afectados, tanto positiva como negativamente, por el descenso de Pdvsa son: Haití, Nicaragua, Cuba, Belice, Aruba, Curazao, Jamaica, Argentina y Colombia. (Venepress)






