Sheila Monterola: “No veo a la Mariscala como un monstruo”

27 marzo 2026 | Arte y Espectáculo

La atmósfera en el filme Aún es de noche en Caracas, dirigido por Mariana Rondón y Marité Ugás, cambia de inmediato cuando en la pantalla aparece la Mariscala (Sheila Monterola), el personaje que le arrebata a la protagonista, Adelaida (Natalia Reyes), su apartamento por el simple poder que se le ha otorgado. El ambiente, al llegar esta representación de lo que en Venezuela se conoce como “colectivo”, se vuelve tenso e incómodo.

No por palabras fuertes, gritos o golpes, su sola presencia es más que suficiente.

La ha interpretado una actriz de experiencia, que ha trabajado en decenas de obras de teatro y en películas destacadas como Mi tía Gilma, La toma, Historias pequeñas, El malquerido, Liz en septiembre o Reveròn, esta última, de Diego Rísquez, quizás una de las más conocidas de su trayectoria, con una interpretación a la vez tierna y dolorosa de Juanita, la pareja del artista plástico Armando Reverón. Por este papel recibió el premio a Mejor Actriz de Reparto de la séptima edición del Festival del Cine Venezolano.

No es posible para un venezolano ver a la Mariscala sin pensar en las veces que han ocurrido en el país ataques a la ciudadanía por parte de civiles armados. En este personaje fascinante se reúnen la violencia, la convicción, la obsesión y la victimización que han caracterizado a figuras similares.

Insertada en el universo thriller de Aún es de noche en Caracas, que se basa en la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo, la Mariscala funciona como antagonista de la historia pero en varias ocasiones se convierte en principal por su magnetismo. El público podría por tanto cuestionarse si siente empatía por alguien que se supone es maldad pura. Ese es uno de los puntos de las interpretaciones llenas de matices: son tantas que recuerdan que en el ser humano conviven la moral, la belleza, la felicidad, la amabilidad, pero también la miseria, el egoísmo, la agresividad.

Por eso Monterola, que se encuentra en México desde hace dos años, se acercó a la Mariscala, como ha hecho en otros proyectos, sin juzgarla. Para ella asumir un personaje implica apoderarse de este y que este se apodere de ella. Por eso le cuesta, confesó, dejarlos atrás cuando ha cumplido su rol. Tiene incluso un ritual para lograr esa separación. “Es como un mini duelo, con el respeto de quienes viven un duelo real. Es que le prestas un tiempo largo de tu vida a los personajes y no es tan sencillo despedirse”, expresó la actriz, que adelantó que actualmente trabaja en un par de películas de las que no puede dar muchos detalles porque están todavía en proceso de realización.

Aún es de noche en Caracas llega este viernes a Netflix luego de haber pasado por festivales como Venecia, Toronto, Biarritz, Huelva o Morelia. Será en la plataforma donde la población venezolana podrá verla, pues la censura todavía vigente y las complejidades burocráticas siguen limitando las oportunidades para ver filmes que aborden tópicos como la violencia política o las protestas.

“Me da mucha emoción (el estreno en Netflix). Tengo muchas expectativas. Estoy emocionada y expectante. Es un proyecto del que estoy orgullosa por haber participado, el hablar un poco desde nuestras trincheras. Creo que, más allá de una oportunidad, es una responsabilidad poder ser la voz de muchos”, expresó Monterola, quien recalcó que Aún es de noche en Caracas no es la historia de Venezuela sino la de Adelaida.

“Es su historia, lo que le pasó, lo que vivió. Me gustaría que esa fuese la premisa con la que el venezolano la vea, independientemente de la parte del mundo en la que esté”, afirmó.

—¿Cómo fue ese primer encuentro con el guion de Mariana Rondón y Marité Ugás? ¿Llegó al papel por un proceso de casting tradicional o fue una búsqueda directa de las directoras, sabiendo la fuerza física que el personaje de la Mariscala exigía?

—Llegué al proyecto por un proceso de casting arduo y larguísimo. Ha sido el más largo hasta ahora de mi carrera. Cinco meses. Fue prácticamente a ciegas y me entregué vía telefónica y online, trabajando con el director de casting, el maravilloso Beto Benítez. Me contactó en noviembre de 2023 y me enteré del proyecto. La única información que tenía era que se trataba de un proyecto grande y que se rodaba en Ciudad de México. Eso fue lo que supe en cinco meses.

—El libro de Karina Sainz Borgo ya dibujaba a una mujer aterradora, casi mitológica en su violencia. ¿Leyó La hija de la española para construir las bases del personaje o prefirió quedarse estrictamente con la visión cinematográfica de Mariana y Marité para no «viciar» su propia interpretación desde la piel de la actriz?

—Aún a estas alturas no he leído La hija de la española. El día del primer ensayo me enteré de que la historia se basaba en su libro. Pero no quise recurrir al libro sino trabajar con el guion, sobre mi intuición y concepción de lo que estaba leyendo. También era nuevo para mí trabajar a cuatro manos, con Mariana y Marité. Yo me preguntaba cómo íbamos a hacer esto. Pero fue un proceso maravilloso. Te confieso, y de hecho se los comenté hace poco a ellas, pensé que no estaba preparada porque, vaya, tal como dices, es un personaje de armas tomar. Igual trabajé como siempre lo he hecho: desde ese primer encuentro con el personaje, dejé que ella me hablara y se apoderara de mí. Por eso me buscó y me encontró.

—La Mariscala representa una tríada compleja: maldad, miseria y resentimiento convertido en arma de Estado. ¿Cómo trabajó esa psicología de la invasión? ¿Buscó algún rastro de humanidad en ella para justificar sus actos o la abordó como una fuerza de la naturaleza puramente destructiva?

—Lo primero que hago, no solo con la Mariscala sino con cualquier personaje, es no juzgar. Si la juzgaba podía perder. Esto desde mi visión como actriz. Yo no la veo como un monstruo, la asumí como persona. La Mariscala es una persona con sus luces y sus sombras. Es un personaje muy vivo. Nos toca mucho. Nos toca de frente. Nos remueve. Lo primero que hice fue buscar puntos de coincidencia. Cuando encontramos algo en lo que creemos nosotros vamos hacia adelante sin mirar a los lados. La Mariscala estaba convencida de que lo que estaba haciendo era lo correcto. Es un personaje que comienza como víctima, se convierte en victimario y luego es víctima y luego otra vez victimario. Es un ser humano.

—Su personaje tiene una presencia que asfixia el plano, una autoridad que se siente en el aire. ¿Cuánto influyó el trabajo de caracterización (vestuario, maquillaje, el lenguaje corporal militarizado) en su proceso para sentir que ya no era Sheila, sino la dueña de la vida de los demás desde este personaje?

—Me pidieron aumentar de peso y en el transcurso de la película fui aumentando. Es un personaje que parte de la presencia. No grita, no se apresura, no pide permiso. Eso de inmediato genera una tensión en el público. Desde la primera entrada es como el orden en el caos que estamos viviendo. Estaba clara, obviamente con la ayuda de Mariana y Marité, que son maravillosas; trabajar con ellas es delicioso. Preferí hacerlo desde un personaje que no pide permiso. La Mariscala no pide permiso, arrebata; la Mariscala se vuelve dueña del aire. La Mariscala atraviesa. Es este uniforme invisible que tiene. No hacía falta que gritara o hablara, la Mariscala empuja. Llega y ya.

—Tiene una trayectoria larguísima y respetada en el teatro y el cine venezolano. ¿Cómo se compagina esa formación técnica y académica con un papel que exige una agresividad tan cruda y, en ocasiones, una estética tan desencajada y violenta?

—Desde hace tiempo digo que aprendo y seguiré aprendiendo con maestros, profesores, directores y actores. Aprendo de todo el mundo, incluso de mis alumnos. Siento que de todo eso he sacado mi propia técnica, que está basada en dejar hablar a los personajes. Amarrar a Sheila lo más que pueda, borrarla lo más que pueda para que ese personaje pueda jugar a sus anchas. Lo que hago es prestarle un cuerpo. Para mí no fue una técnica que inventé, que yo haya dicho con la Mariscala vamos a hacerlo de este modo. Para mí se trata de borrar lo más que pueda para dejar que ella, y todos los personajes, puedan entrar y se muestren como sea.

—A menudo se dice que los personajes «oscuros» dejan una estela. ¿Le costó sacudirse a la Mariscala después de cada jornada de rodaje o su experiencia le permite cerrar la puerta y volver a casa en paz?

—No, no, no. Yo a todos los personajes después les hago un ritual. Me cuesta despedirme de ellos. Es una pregunta que me hacen reiteradas veces. A mí me conmueve mucho porque entiendo la fuerza y la honestidad con la que llega mi trabajo al público. No veo a la Mariscala oscura, sino como un ser humano que cree en sus convicciones, independientemente de si para nosotros es bueno o malo. Me costó despedirme de ella. De hecho, me pasó algo particular. La primera entrevista por la Mariscala se la di a un periodista que acostumbra a hacer la antesala del Festival de Morelia. Fue lindo y conmovedor para mí. Estaba acompañada de Moisés Angola, el protagonista masculino, y una vez que me dicen que hable de la Mariscala, teniendo el micrófono enfrente empecé a llorar. No me daba cuenta de que no había hablado y dije algunas cosas. Vi entonces que no estaba hablando yo, fue una cosa mágica, hablaba ella, que tiene vida propia. Es un personaje claro y muy vivo, y que estará muy vivo. Fue revelador y conmovedor. Esto nos pasa a los actores. Tenemos esa capacidad de desdoblarnos.

—¿Como ha sido la receptividad del publico con este personaje?

—Eso me conmueve mucho también. Es muy particular porque la gente sale buscando a la Mariscala. Karina Sainz Borgo, la autora maravillosa de esta novela, me dijo la primera vez que conversamos que agradecía que hubiese redimido a la Mariscala. Desde ahí traté de tener conciencia de lo que podía pasar con este personaje. Porque, insisto, no es propiamente la historia de Venezuela, es la historia de Adelaida basada en un libro. Una historia muy viva que nos toca profundamente a todos. Volviendo a tu pregunta, la gente ha salido conmovida buscando a la Mariscala, tratando de entender ese amor – odio que les produce este personaje. Porque al final, sin adelantar nada, es un ser humano, es lo que defiendo de ella y fue lo que quise mostrar desde la honestidad del personaje.

—Hay un dueto importante entre la Mariscala y Adelaida. ¿Cómo funcionó en el set de filmación?

—Es primera vez que trabajo con Marité y Mariana. A estas alturas sigo entendiendo y explorando la manera de ellas de trabajar. Al ser a cuatro humanos yo pensaba que me volvería loca, porque cada quien tendría su visión, pero no, fue algo como un baile, como una danza en el set. Estratégicamente tuvimos un par de ensayos. Podría decirte que tuvimos un día intenso de improvisación sobre personajes. Luego, de manera natural, nosotras no coincidimos hasta que tuvimos nuestras escenas. Eso ayuda a que haya distancia entre los dos personajes. A mí particularmente me ayudó mucho.

—La película llega ahora a Netflix, una vitrina global. ¿Cómo se siente respecto a que este filme vaya a ser visto en tantos lugares del mundo?

—Me da mucha emoción. Tengo muchas expectativas. Estoy emocionada y expectante. Es un proyecto del que estoy orgullosa por haber participado, el hablar un poco desde nuestras trincheras. Creo que, más allá de una oportunidad, es una responsabilidad poder ser la voz de muchos. Algo que quisiera mucho reiterar al venezolano es que no es la historia de Venezuela, en eso quiero que estemos claros. Es la historia de Adelaida, se basa en un libro ficcional. Es lo que le pasó, lo que vivió. Me gustaría que esa fuese la premisa con la que el venezolano la vea, independientemente de la parte del mundo en que esté. Hay que ser valientes para hacer arte, porque estás expuesto, es tu vulnerabilidad, son tus emociones, tus sentimientos, tu alma está ahí reflejada. Que esta película llegue a Netflix en un momento como el que estamos viviendo, y que seamos responsables y partícipes de alguna manera desde nuestra trinchera, me emociona mucho y me hace sentir responsable. (EN)

NOTICIAS RELACIONADAS

Publicidad

Buscar Noticias de Interés

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

Calendario de Noticias

abril 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Publicidad

Blue Label Pools

Pin It on Pinterest