San Juan de Unare, una localidad pesquera en la costa del estado Sucre, Venezuela, ha sido señalada como el punto de partida de una lancha rápida que fue bombardeada por las fuerzas de Estados Unidos en el mar Caribe.
El 2 de septiembre de 2025, el gobierno de Estados Unidos confirmó que su Armada atacó una embarcación de alta velocidad que transportaba un cargamento de drogas y que era operada por supuestos integrantes de la banda criminal transnacional Tren de Aragua.
La periodista de investigación Ronna Rísquez, en una entrevista con el diario El País, afirmó que la lancha hundida el 2 de septiembre partió de San Juan de Unare, bajo el control de figuras como alias “Maloni” o “Picurito”, presuntos líderes locales del Tren de Aragua que habrían estado entre los fallecidos.
“Esta zona se ha convertido en una de las rutas más codiciadas y protegidas para el narcotráfico”, afirmó la comunicadora, quien ha estudiado al Tren de Aragua desde sus inicios.
Desde 2018, informes periodísticos han identificado a San Juan de Unare y a otras zonas costeras de Sucre, como Güiria y San Juan de las Galdonas, como puntos estratégicos para el tráfico de drogas y la trata de personas. Reportes de medios venezolanos, citados por el Diario Las Américas, señalan que el Tren de Aragua utiliza estas costas para enviar cocaína en lanchas rápidas hacia el Caribe.
Luto en San Juan de Unare
El estado Sucre ha experimentado un aumento en las operaciones de narcotráfico en medio de la crisis económica de Venezuela. Un antecedente de la violencia en la zona es la masacre de San Juan de las Galdonas, ocurrida en 2018, donde 78 personas murieron en enfrentamientos entre bandas por el control del territorio.
De acuerdo con investigaciones periodísticas, localidades como Güiria, Puerto Santo y San Juan de Unare han dejado de ser centros de pesca y turismo para convertirse en corredores del crimen organizado. Una investigación del medio digital El Estímulo señala que lanchas rápidas cargadas de droga navegan constantemente por el golfo de Paria, con destino a Trinidad y Tobago y otras islas del Caribe.
Según agencias de noticias y reportes en redes sociales, el pueblo se encuentra de luto por la muerte de once personas en el incidente, a quienes han descritos como «padres de familia que entraron a ese mundo por necesidad».
«Cómo te nos fuiste, mi hermano» o «Aquí vas a hacer demasiada falta», son algunos de los mensajes que se leen en plataformas digitales como Facebook o TikTok, en donde familiares, amigos y vecinos han expresado el luto de una comunidad que, más allá de las acusaciones, llora a sus seres queridos.
Aunque las autoridades estadounidenses los señalan como «narcoterroristas», en San Juan de Unare muchos recuerdan a los fallecidos como víctimas de la pobreza y de la falta de oportunidades en una región donde la pesca, su oficio ancestral, ya no alcanza para alimentar a las familias.
Es la paradoja de un pueblo que oscila entre la necesidad de sobrevivir y el peso del crimen organizado.
Con una larga tradición pesquera, San Juan de Unare atraviesa hoy una encrucijada. La reciente atención internacional lo ha colocado bajo un fuerte escrutinio que podría traducirse en nuevas operaciones militares o sanciones, pero que también ha expuesto la precariedad y desesperanza de sus habitantes. (EN)








