Marilyn Alma, madre de tres niños, tuvo que renunciar a la custodia del mayor de sus hijos porque ya no podía alimentarlo. Una semana, una docena de huevos le costaba tres días de salario; la siguiente semana, el costo se duplicaba. Los huevos, la fuente más barata de proteína, ahora son un sueño distante para la gran mayoría de la gente.
Alma, que alguna vez había sido simpatizante del gobierno aseguró que “Maduro traicionó al país”.
Por otra parte, en los vecindarios de clase media, los grandes supermercados que antes estaban llenos de víveres importados ahora están medio vacíos y ofrecen versiones más baratas de los artículos que tenían antes. Los profesionistas solo pueden comprar dos o tres productos, en cuanto a los jubilados a menudo deben dejar artículos que ya no pueden permitirse. Los ahorros de toda su vida y sus pensiones de pronto perdieron su valor por completo.
La masiva fuga del talento y el esfuerzo
Los jóvenes ingenieros o médicos ahora están trabajando como meseros en Bogotá, o como vendedores en Lima.
“La peor parte es que envían remesas para ayudarnos”, dijo Melani Delgado, dentista de medio tiempo, que alguna vez pudo enviar a sus hijos a universidades privadas gracias a su salario. Hoy las remesas se están convirtiendo rápidamente en el sustento de los que siguen en el país.
“Este gobierno desintegró a las familias venezolanas y convirtió a los padres en parásitos”, comentó.
Comprar comida, la prioridad de todos
Inclusive para los que están en el negocio de la venta de alimentos, la hiperinflación es un juego de perder. Los controles estrictos de precios implican que la producción, la distribución o la comercialización de alimentos te pueden llevar a la bancarrota o, si vendes con un margen de ganancias, a la cárcel.
“Mientras que la gente siente que sus salarios se están evaporando, yo siento que el trabajo de dos generaciones de mi familia podría desaparecer de la noche a la mañana”, expresó el propietario de un supermercado, quien pidió mantener el anonimato.
Decenas de ejecutivos, gerentes y empleados en los negocios de distribución de alimentos han sido encarcelados por cargos de manipulación de precios, acaparar alimentos o conspirar contra el gobierno. (Venepress)








