¿Qué propones? // María Corina Machado* – Incisos, con Alfredo Yanez

26 octubre 2021 | Política

?Vivimos una transformación del liderazgo?
 
Cuando se habla de liderazgo no es solo de líderes políticos. Estamos hablando también de referentes y dirigentes en el ámbito social, cultural, empresarial, juvenil, gremial, sindical y religioso.
 
En Venezuela, en estos 23 años de tiranía, hemos visto múltiples testimonios en ambos extremos. Por una parte, los ejemplos del líder recio, valiente, íntegro, y ahí están nuestros jóvenes que han arriesgado su vida, -y muchos la han perdido enfrentando la represión del régimen en las calles-, los sacerdotes que se enfrentan. Ese sacerdote que se enfrenta al general para hacer llegar la ayuda humanitaria a los más necesitados, el periodista que -a pesar de la censura- denuncia la verdad. Pero también hemos visto el otro extremo, el dirigente que se acomoda, que se quiebra, que recibe financiamiento del sistema criminal o sus testaferros, y lamentablemente estos últimos son los que han sido mayormente proyectados, tanto por el régimen como por sus sistemas de propaganda y evidentemente, le sirven, son instrumentales al régimen y al sistema profundamente corrupto y corruptor, y eso hace que mucha gente sienta una enorme ausencia de referentes éticos, de a quién creer de todos estos sectores.  El resultado de todo esto ha sido la emergencia, el surgimiento, de cientos y cientos de líderes en nuestra sociedad. Lo vemos a nivel comunitario, a nivel gremial; en las maestras, en los médicos, en los sacerdotes, en los campesinos que se organizan, en la comunidad que se ayuda, colabora y se coordina para satisfacer necesidades básicas o para protegerse.
 
Esto es profundamente alentador. Ver como en condiciones tan adversas, de tanto riesgo, de tanta represión, surgen voces con tanta fuerza, y tanta fuerza moral. Por lo tanto el país -en mi criterio- cuenta con esa reserva moral que cada día se reconoce más unos a otros, y aunque esa estructura del status quo quiera invisibilizarla, quiera negarla o desarticularla, ahí está, y no podrán evitar que surja y que progresivamente asuma el liderazgo y la conducción política del país. De allí nace mi profundo optimismo en el futuro de Venezuela.
 
*¿El venezolano, más allá de los discursos y la narrativa de los referentes políticos, ha evolucionado políticamente?*
 
Muchísimo. Muchísimo y para bien. Ha sido un proceso a punta de golpes, de privaciones, de humillaciones, pero la sociedad venezolana se ha hecho mucho más consciente, más recia, más crítica y más exigente. Hay que reconocer que antes de Chávez vivimos décadas de estatismo, populismo, clientelismo y socialismo.
 
Era una relación transaccional entre el Estado todopoderoso, dueño de los activos que generan riqueza en el país y los ciudadanos, que mantenía a la sociedad a su servicio, en esa relación transaccional muy, muy cruel, en la que el estado repartía a cambio de la obediencia. El colapso que se ha producido en todos los planos en Venezuela, con el desarrollo de este sistema criminal y depredador del chavismo-madurismo, que lo vemos en las instituciones, en los órganos del poder público, en la economía y por su puesto en las condiciones de vida de nuestro país, ha sacudido en lo más profundo, -en lo más profundo-, a la sociedad en nuestras creencias, en nuestra visión de la relación con el Estado y la relación entre ciudadanos, y yo siento que esto ha hecho que apelemos a los valores que yo he encontrado que están muy arraigados en nuestra gente, como el valor al trabajo, la solidaridad, la cooperación, la aspiración a surgir autónomamente, el respeto al mérito, y todos estos obviamente son valores liberales.
 
¿Qué veo hoy?¿qué siento hoy en el país? Que por fin hay un rechazo generalizado y enorme al socialismo, a ese estado que interviene y controla tu vida, que reparte a cambio de tu obediencia. Los venezolanos estamos mucho más claros y conscientes de que la libertad implica responsabilidad y que la educación y el trabajo, -el trabajo productivo-, son los instrumentos para el crecimiento individual y para el crecimiento de toda la sociedad.
 
Por eso nunca como hoy, -en mi criterio- Venezuela ha estado tan ávida y tan lista para hacer esa ruptura histórica con estas prácticas -como digo- clientelares, centralistas, patrimonialistas, militaristas, y abrazar lo que fueron esos principios de nuestros padres fundadores que hace doscientos años soñaron con una república liberal.
 
*¿Cuál sería el ABC para iniciar una transformación en la sociedad, desde el punto de vista político?*
 
Tenemos que entender que Venezuela hoy está secuestrada por un sistema criminal, complejo y adaptativo. Esto no es una dictadura convencional. Tratarla y entenderla como tal, por parte de algunas personas -dentro y fuera del país- es lo que ha hecho que estos criminales se mantengan en un proceso de depredación de Venezuela.
 
Esto es otra cosa mucho más peligrosa y dañina. Esto es un sistema que tiene un entramado de intereses ideológicos, geopolíticos y criminales que tienen como propósito socavar los pilares de las democracias occidentales. Y es un sistema, insisto, de devastación y destrucción que no es contenible dentro de las fronteras venezolanas. Por eso los países de nuestra región están todos al acecho, están bajo el riesgo a su seguridad nacional y así deben concebirlo. Desde luego, para lograr esto, para poder postrar a la sociedad venezolana, el régimen se propuso desde el día uno, cómo desgarrarla, destruir sus referentes históricos y culturales, destruir las instituciones democráticas, destruir las redes de interacción y cooperación a nivel comunitario y destruir la propia familia. Por eso es importante destacar cómo desde el primer día embistieron contra el sistema educativo, desde la educación preescolar hasta la educación universitaria.
 
Como no lograron cooptar a los maestros, a los profesores, para ideologizar a niños y jóvenes, entonces aplicaron un proceso de asfixia al sistema educativo, al punto de que hoy en Venezuela ocho de cada diez niños y jóvenes no estudian, y esto no es solo culpa del Covid 19, porque este proceso ya existía desde antes. Hoy cuando vemos cómo han reaccionado otros países para poder mantener algún grado de educación en situación de pandemia, en Venezuela está absolutamente paralizada la educación. Esto es dramático, porque hay que entender la bomba de tiempo que significa una generación completa que está creciendo sin nutrición, sin vacunas, sin familia y sin educación.
 
Entonces, para mi, en este contexto, indiscutiblemente la educación para la libertad y para el trabajo es nuestro gran y principal desafío. Pero para desarrollarla, evidentemente, primero tenemos que liberar a Venezuela, desmontar este sistema de mafias que la devora física, intelectual y emocionalmente. Una vez hayamos logrado ese desmontaje de la tiranía, entonces ahí tenemos la enorme responsabilidad y la gran oportunidad de construir una nación con pilares republicanos, éticos y liberales muy, muy sólidos.
 
Ahora, paradójicamente, la destrucción de todos estos grupos de interés, que durante tantas décadas controlaron el poder en Venezuela, hace que las resistencias a este cambio, a esta transformación, sean muy bajas; los costos de fricción sean muy bajos, y eso es una oportunidad única en la historia, de modo que yo creo que -en términos de los pasos a seguir- el primer paso es desmontar un sistema criminal, segundo es recuperar la soberanía nacional y entonces proceder a construir los pilares de esta nación, en donde el Estado tiene que estar al servicio del ciudadano, es decir un Estado que se dedique a asegurarse que los ciudadanos puedan tener acceso a los bienes públicos, solo eso, y obviamente un Estado que construye los incentivos para la generación de conocimiento y riqueza en la sociedad.
 
Luego toca el libre desarrollo del ciudadano. Un ciudadano con conciencia de sus derechos y responsabilidades como tal: como ciudadano, y que evidentemente tenga acceso a educación, salud, justicia de primer mundo, de primera.
 
En tercer lugar es imperativo que haya mercados abiertos, competitivos. Venezuela tiene que ser el foco de atracción, y puede serlo, de inversiones enormes en sectores muy diversos y parte de esa palanca es por el potencial energético extraordinario que tiene Venezuela, y no me refiero solamente a hidrocarburos. En toda la gama de energías renovables y no renovables, donde es necesario y podemos ser muy atractivos para sectores novedosos de alta tecnología y alto consumo energético.
 
Finalmente yo diría, como cuarto componente, una institucionalidad democrática sólida, donde efectivamente, opera la autonomía de los poderes públicos, donde -insisto- el mérito, la transparencia y el ejercicio del servicio público con ética, con decencia, sea la guía a seguir.
 
Siento que estos elementos nos abren una oportunidad única para que Venezuela, como ha ocurrido con las ex repúblicas soviéticas, pase de la postración, del dolor, la violencia, la oscuridad del socialismo y el comunismo y se abra y abrace con energía y con emoción las enormes oportunidades que da una sociedad libre, abierta y democrática.
 
*María Corina Machado es la Coordinadora nacional de Vente Venezuela*

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