Mejor Película Internacional, la categoría que hace voltear la mirada en 2026

10 marzo 2026 | Arte y Espectáculo

En las votaciones del Oscar, históricamente no todo ha funcionado como los conjuntos de la lógica y no siempre dos más dos dan cuatro.

Pero en la categoría de Mejor Película Internacional, la ganadora de 2026 no debería salir de Valor sentimental (representante de Noruega) y El agente secreto (la abanderada de Brasil), con la primera hasta ahora como favorita en círculos de apostadores (cerca de 70% de probabilidades, según portales como Oddschecker)… si se cumple la lógica.

Estatuillas reñidas en 2026 y esta: solo podían entrar cinco y con las que quedaron fuera se podría hacer una lista igualmente competitiva.

Valor sentimental y El agente secreto parten con ventaja. Además de Mejor Película Internacional, compiten —entre otras categorías— en un conjunto que podemos considerar el superior a todos los demás en el Óscar: ambas están entre las 10 postuladas de Mejor Película.

La lógica se ha cumplido… con las excepciones de la regla

¿Cuántas veces ha ocurrido eso? Desde que se entrega la estatuilla de Mejor Película Internacional (año 1948), ya van 17 veces en que filmes con criterios para entrar en esa categoría son postulados —además— para Mejor Película (en general), incluyendo a Valor sentimental y El agente secreto.

Se supone que si estás en la segunda (el conjunto “superior”), vas a ganar en la primera (el conjunto “inferior”, al menos desde la perspectiva de la industria estadounidense, de cuyo seno nace el Oscar).

Las extrañas excepciones: Los emigrantes, un drama sueco, fue postulado a Mejor Película en 1973 —fue el año en que la ganó El Padrino— pero perdió en Mejor Película Internacional ante una cinta italiana (El jardín de los Finzi-Contini).

Gritos y susurros, de uno de los grandes maestros del cine universalel sueco Ingmar Bergman), no fue postulada a Mejor Película Internacional por un tecnicismo en 1974. Sí estuvo en Mejor Película.

El cartero (Il Postino) no fue considerada por el comité de Italia como la mejor representante de ese país en la edición de 1996, pero los miembros de la Academia de Hollywood sí la eligieron entre las —entonces cinco— postuladas a Mejor Película.

Porque esta es una de las peculiaridades de la categoría de Mejor Película Internacional: además de estar hablada predominantemente en un lenguaje que no sea el inglés, se necesita la postulación de un país que no sea Estados Unidos, y ese comité nacional solo puede presentar una única representante cada año.

Algo similar pasó con Anatomía de una caída: fue despreciada por Francia para la edición de 2024 (en parte por intrigas políticas), no así por la Academia del Oscar.

La francesa Emilia Pérez (edición de 2025) ya entra en otro lote: desde el Óscar de 2024, ya van tres ediciones seguidas en que hay dos cintas no anglosajonas cada año en Mejor Película.

Obviamente, solo una de ellas puede ganar en Mejor Película Internacional (salvo empate en las votaciones, lo que solo ha ocurrido siete veces en todas las categorías en la historia del Oscar, nunca en estos dos renglones). Ese honor le correspondió el año pasado a la brasileña Aún estoy aquí. Recordemos que a Emilia Pérez le cayeron las siete plagas de Egipto en cuanto a su campaña de relaciones públicas.

En estos 10 casos sí hubo lógica pura (estuvieron en Mejor Película y ganaron en Mejor Película Internacional): la argelina Z (edición de 1970), la italiana La vida es bella (1999), la taiwanesa El tigre y el dragón (2001), la austriaca Amour (2013), la mexicana Roma (2019), la surcoreana Parásitos (2020), la japonesa Drive My Car (2022), la alemana Sin novedad en el frente (2023), la británica La zona de interés (2024) y la citada brasileña Aún estoy aquí (2025).

Parásitos se mantiene hasta ahora como la única cinta extranjera que ha ganado en Mejor Película, en general: la conquista del suelo hasta entonces exclusivamente estadounidense o británico.

Las otras competidoras de 2026

Valor sentimental, del director Joachim Trier, es el clásico drama intimista de escuela escandinava, esta vez sobre un anciano y galardonado cineasta (el actor Stellan Skarsgård) que quiere despedirse por la puerta grande contando en un filme la saga de su propia familia.

Para ello piensa en su hija —una actriz de profesión distanciada de su padre y con problemas de ansiedad— como la única protagonista posible, a lo que ella se resiste.

El agente secreto (director: Kleber Mendonça Filho) usa un relato ficticio para recrear los años de las dictaduras militares en Brasil (específicamente se sitúa en 1977), con una estructura narrativa que hace recordar a Aún estoy aquí. Muestra elementos del carnaval y del mosaico social de la ciudad de Pernambuco, y también un mundillo de corrupción policial, persecución política y ejecuciones sumarias.

En circunstancias normales, Un simple accidente debería ser la favorita: en 2025 ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes, uno de los pocos galardones en todo el planeta que puede rivalizar en fama con el Óscar. Pero 2026 no es un año normal.

Un simple accidente compite por Francia, pero es un tecnicismo para permitir la participación del director iraní Jafar Panahi, un perseguido político del régimen teocrático de Teherán que rodó la cinta de manera clandestina en su país de nacimiento.

La tragicomedia de Panahi tiene todos esos elementos que nos hacen recordar los parecidos del Irán de los ayatolás con la Venezuela de años recientes: la “matraca” policial, la institución de un aparato de espionaje y delación, las torturas y las detenciones arbitrarias. También nos recuerda que, para los civiles que no forman parte de ese sistema perverso, no es fácil asumir el papel inverso de verdugos. En otras palabras, Un simple accidente desnuda la inutilidad de la venganza.

Sirāt es la representante de España. Un padre busca a su hija desaparecida en fiestas de música electrónica (raves) que se celebran en el desierto del Sahara, mientras estalla algo parecido a la Tercera Guerra Mundial. Es una excusa para hablar de comunidades tribales y tragedias desgarradoras sin ninguna concesión al sentimentalismo.

Su director Oliver Laxe ha hecho declaraciones polémicas sobre la representante de Brasil, lo que podría aniquilar sus ya escasas posibilidades de estatuilla. Lo que no quita que sea una de las cintas internacionales más originales y dignas de verse de 2025.

La voz de Hind Rajab (Túnez) es la candidata más modesta en recursos y probablemente la más dolorosa de ver. Basada en un hecho real y con técnicas de docudrama, la narración se circunscribe a la impotencia y desesperación en un centro de emergencia de la Luna Creciente Roja (equivalente de la Cruz Roja en países musulmanes) de Palestina, donde se recibe la llamada de una familia atrapada en la Franja de Gaza en medio de la invasión de tropas de Israel en 2024.

Para no perdérselas

Con sus bemoles y asteriscos, el Óscar de Mejor Película Internacional sigue siendo una de las grandes referencias de lo que sucede en el mundo del cine lejos de la industria de Estados Unidos.

Estas son solo algunas de las películas extranjeras que quedaron por fuera en 2026 (hubo una preselección de 15 candidatas al Óscar de la que emergieron las cinco postuladas) y bien merecen un vistazo:

No Other Choice (Corea del Sur, director: Park Chan-Wook). Una comedia negra sobre el tema de la pérdida de empleos ante el auge de la digitalización y la inteligencia artificial, en este caso en la industria papelera. A su protagonista no se le ocurre otra cosa que eliminar físicamente a potenciales rivales laborales.

Late Shift (Suiza, directora: Petra Volpe). Otra denuncia social, en este caso sobre la escasez de enfermeras en medio del envejecimiento de la población global, aunque sin dejar a un lado la poesía cinematográfica.

Left-Handed Girl (Taiwán, directora: Shih-Ching Tsou). No solo se refiere a la discriminación real de los niños zurdos en ciertas sociedades del Lejano Oriente, como sugiere el título. Esta cinta también habla de temas como la maternidad precoz y nos recuerda que no hay tanta diferencia entre los buhoneros de Taiwán y Latinoamérica.

Kokuho (Japón, director: Lee Sang-Il). Se ambienta en el mundo del kabuki (el teatro tradicional de Japón), y aunque no entró en la categoría de Mejor Película Internacional, sí lo hizo en Mejor Maquillaje y Vestuario.

The President’s Cake (Iraq, director: Hasan Hadi). Recrea la historia de un niño que debe elaborar una torta en su colegio como parte de las celebraciones oficiales por el cumpleaños de Sadam Hussein, poco antes de la primera guerra declarada por Estados Unidos y sus aliados contra el régimen del a la postre ajusticiado dictador iraquí.

Belén (Argentina, directora: Dolores Fonzi). Luego de una comedia «paz y amor» sobre una madre demasiado apegada a su hijo adolescente (Blondi), la directora-actriz principal Fonzi cambia el registro con un drama judicial y feminista sobre la ilegalización del aborto. (EN)

 

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