En medio de la crisis, niños de Venezuela mendigan el pan

A la conocida frase “educa al niño y no castigarás al hombre”, adjuntamos, con el dolor que arroja la irónica realidad venezolana, que nada podemos pedir para la construcción de una mejor sociedad si hoy tampoco estamos alimentando a nuestros infantes.

Nota de prensa 

Y no nos referimos, metafórica y desgraciadamente, a nutrirlos de conocimiento: con preocupación, cada vez se observan más imágenes de párvulos que, deambulando entre la indigencia y el hambre, piden un mendrugo a las puertas de las panaderías capitalinas.

Los chiquillos pululan no solo por tal ramo de locales comerciales, junto con restaurantes – sobre todo, en áreas que van desde El Valle y La Bandera hasta la propia Quinta Crespo, en pleno centro de Caracas -, sino también, lo que resulta más patético, hasta las mismas sedes emblemáticas del poder gubernamental – caso Pdvsa, La Campiña -, donde aguardan por las sobras del comedor.

“En realidad ha vuelto un  fenómeno que ya habíamos logrado erradicar en  gran medida que es el problema de los niños y la mendicidad, la cual se ve en panaderías, en venta de empanadas. Es realmente preocupante, es desafortunado, y lo peor es que la crisis incrementa hasta niveles alarmantes tal situación”, manifestó a Prensa Unidad Venezuela el ciudadano Freddy Galavis, mientras revela que los jovencitos suelen apostarse en las adyacencias de los establecimientos temprano en la mañana y hacia el horario vespertino.

“Inclusive, a algunos niños se les ofrecen alimentos y ellos indican que lo quieren es dinero, es decir, hay de todo un poco porque nunca falta quien se aprovecha de ellos pues generan lástima”, agregó el declarante al ser consultado por nuestro equipo en Santa Mónica sobre las circunstancias que envuelven estos hechos.

“Los padres deberían poner un poco más de entereza en la enseñanza de sus hijos”, aconsejó.

“Sr. regáleme un pedacito”

“Hay una andanada de muchachitos acá en Santa Mónica que lo que hacen es decirte ‘señor, me regala un pedacito de pan’. Aquí se reúnen 10, 15 chipilines – algunos como de 4 años, otros quinceañeros -, quienes, asimismo, solicitan plata. Yo jamás había notado algo semejante por estos predios”, indicó, a su vez, Enrique Prato, vecino de la zona.

Finalmente, para una dama de la tercera edad, que no reveló su identidad, lo que está sucediendo es “¡horrible, fatal!”.

“Yo tengo 72 años y es primera vez que palpo de cerca este drama. Y sucede en todas las panaderías, en todas partes, porque lo que hay en Venezuela es bastante pobreza, porque mi país está sufriendo hambre y miseria”, sentenció.

Un lamento que contrasta con la promesa del mandatario aquel de rebautizarse si no acababa con los ‘niños de la calle’. Y es que cosas como esta, definitivamente, no tienen nombre.