Los detalles sobre el Acuerdo energético Venezuela-EE UU

31 agosto 2026 | Economía, Política

Tras el anuncio oficial del acuerdo energético bilateral entre el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, los reflectores de la industria petrolera global se han posado sobre la letra chica del pacto: ¿cuáles son exactamente los yacimientos y pozos involucrados en esta multimillonaria operación?

Aunque hasta el momento no se ha divulgado una lista oficial detallada con el inventario de pozos individuales, la información confirmada por ambas partes y los reportes de agencias internacionales permiten trazar el mapa de los activos estratégicos que impulsarán esta alianza.

El acuerdo contempla el desarrollo conjunto de 17 campos petroleros estratégicos, los cuales albergan un potencial estimado de 65.000 millones de barriles en reservas probadas, cifra que representa aproximadamente entre el 21% y el 22% de las reservas totales de crudo de Venezuela.

De acuerdo con lo confirmado por las delegaciones de Washington y Caracas, el plan incluye ocho bloques verdes (greenfields) ubicados en la Faja Petrolífera del Orinoco, los cuales corresponden a áreas vírgenes que carecen de infraestructura previa y requerirán desarrollos desde cero. Asimismo, abarca campos maduros localizados principalmente en la cuenca del Lago de Maracaibo, estado Zulia, áreas tradicionales de producción que requieren reactivación, optimización y tecnología de recuperación mejorada.

El plan se proyecta con un horizonte de 25 años y contempla una inversión superior a los 100.000 millones de dólares. Con este flujo de capital, las partes aspiran a alcanzar una meta de producción que supere los 1,5 millones de barriles diarios.

En términos fiscales, se proyectan ingresos para el Estado venezolano por el orden de los 209.000 millones de dólares, calculados a un precio promedio de 65 dólares por barril, lo que dejaría una renta neta aproximada de 19 dólares por barril para las arcas públicas. La representación venezolana ha enfatizado que el país mantiene plenamente la soberanía y la propiedad de los recursos del subsuelo.
Los nombres sobre la mesa: entre reportes y especulaciones

Aunque las autoridades se han reservado los nombres específicos de los 17 yacimientos, reportes de la agencia Reuters señalan haber tenido acceso a documentos de trabajo de la negociación.

Paralelamente, análisis y versiones del sector han hecho circular una lista no oficial que ubica la atención en bloques de alto rendimiento. En la Faja Petrolífera del Orinoco se especula la inclusión de áreas como Ayacucho 6 y 7, Boyacá 5 y 8, además de los bloques Junín 1, 3, 10 y 12. En la zona occidental, estado Zulia, destacan yacimientos tradicionales como Bachaquero-Lagunillas-Ceuta, Lago Medio y Lagunillas Lago. Ninguna de estas denominaciones ha sido ratificada formalmente por los voceros oficiales.

El desarrollo de los pozos se ejecutará a través de operadores privados. Aunque el marco jurídico exacto —si se tratará de concesiones, contratos de arrendamiento o esquemas de participación conjunta— sigue bajo reserva, trasciende que transnacionales con presencia o historial en el país como Chevron, Repsol, Shell, ENI y BP podrían participar en acuerdos complementarios o de operación.

A la espera del desglose oficial pozo por pozo, el mercado internacional se mantiene atento a las firmas definitivas que determinen la ingeniería legal y técnica con la que se reactivará una quinta parte de las reservas de petróleo del país. (EN)


Rodríguez asegura que Venezuela conserva su soberanía petrolera tras acuerdo con EE UU

La presidenta interina de Venezuela Delcy Rodríguez calmó las aguas este sábado al explicar que Venezuela conservará «la propiedad y la soberanía» de su petróleo tras un polémico acuerdo anunciado la víspera que le permite a Estados Unidos explotar los yacimientos del país.

El acuerdo despertó dudas en la población venezolana pese al anhelo de una recuperación económica.

El presidente Donald Trump informó el viernes que Estados Unidos tendrá el control mayoritario de 65.000 millones de barriles de las reservas de petróleo de Venezuela, en lo que describió como «el mayor acuerdo petrolero de la historia».

La presidenta Delcy Rodríguez detalló este sábado que Venezuela mantiene la propiedad de los 17 «campos estratégicos» que controlará Estados Unidos con la meta de producir 1,5 millones de barriles diarios.

Venezuela recibirá 19 dólares por cada barril comercializado.

«Queremos ser una potencia energética, gran productora de petróleo, un exportador importante de gas y gran desarrollo petroquímico», dijo la mandataria en un discurso en televisión estatal para justificar el porqué escogió «el camino de la diplomacia» con Estados Unidos.

La negociación despierta inquietudes entre adeptos al chavismo, al concretarse en medio de la fuerte presión que ejerce Washington sobre el gobierno Rodríguez, quien ejerció el poder en enero tras la caída de Nicolás Maduro en un operativo estadounidense, reseñó la AFP.

«No sabemos a quién va a favorecer eso, si es a Venezuela o a ellos (Estados Unidos)», dice a la AFP Jesús Salazar, un trabajador de seguridad privada de 68 años. «Tengo mis dudas, pero hay que esperar a ver qué va a pasar», asegura.

El gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela ratificó más temprano su apoyo a la decisión.
Petróleo y pobreza

Presionada por Washington, Rodríguez impulsó en los últimos meses reformas para que los sectores del petróleo y la minería abran estas industrias, otras celosamente controladas por el Estado, al capital privado, especialmente extranjero.

A la vez, Estados Unidos relajó las sanciones petroleras impuestas durante la administración de Maduro.

La producción petrolera ha aumentado un 29,8% desde enero hasta julio, cuando Venezuela alcanzó 1,2 millones de barriles diarios, pero sigue lejos de los 3 millones que extraía a finales del siglo pasado.

El acuerdo busca recuperar esos picos de producción, pero los analistas coinciden en que solo pasará en el largo plazo.

«El aumento de producción no se verá por lo menos (en) tres, cuatro años», estima el ingeniero Oswaldo Felizzola.

Este especialista en petróleo ve con buenos ojos que Estados Unidos funja como una «garante» para las inversiones en Venezuela, que no ha logrado atraer grandes capitales en más de una década.

«Si no fuese así, esos campos no serán explotados en los próximos 10 o 15 años porque Pdvsa (Petróleos de Venezuela) no tiene los recursos económicos para hacerlo», apunta Felizzola, profesor del Instituto de Estudios Superiores en Administración.

Una operación de tal magnitud puede acelerar la ansiada recuperación económica en Venezuela, aún golpeada por la brutal contracción del 80% que sufrió entre 2014 y 2021.

Es la esperanza de muchos venezolanos que apenas sobreviven con un salario mínimo mensual equivalente a 0,16 dólares y bonos estatales que alcanzan hasta 240 dólares mensuales, muy lejos de los 730 dólares que cuesta la canasta alimentaria, según estimaciones privadas.

«Si quieren el petróleo de acá, de Venezuela, tienen que pagarlo al costo que está, porque no es que Venezuela les va a regalar el petróleo», sostiene Carlos Baco.

Este trabajador público de 74 años espera que con estos ingresos petroleros, la economía mejore. Su bolsillo no ha sentido el efecto del aumento de la producción en los últimos meses.

«Hasta el momento no se ha visto nada; el consumo y la comida más cara (…) suben el dólar y suben los artículos, sube todo, el transporte, todo. Esto es imposible aquí», relata.
Más dudas que certezas

Rodríguez, quien calificó como «histórico» el acuerdo, adelantó que se prevén ingresos de 204.000 millones de dólares en tributos, pero no precisó ganancias por otros conceptos como las regalías.

Los escuetos detalles compartidos por las autoridades de Venezuela y Estados Unidos impiden medir correctamente su impacto.

Para el analista Elías Ferrer, la mera existencia de las inversiones es una buena noticia, a pesar de las condiciones.

«Sin lugar a dudas, esto es mejor que antes, porque antes ese petróleo no se estaba explotando, si nadie lo está explotando, nadie está pagando regalías y nadie se beneficia de eso», comenta.

Estados Unidos impone las condiciones de la negociación, pero el beneficio para Venezuela dependerá de la implementación del acuerdo.

«¿Podría ser mejor que este acuerdo? Muy probablemente sí», añade Ferrer.

«Si todo se hace bien (…) será una gran oportunidad para Venezuela de ver resurgir su sector petrolero», opina la abogada Dolores Dobarro, exviceministra venezolana de Energía.

Exministro chavista reaccionó al acuerdo petrolero

El exministro de Petróleo y expresidente de Petróleos de Venezuela S. A. (Pdvsa) Manuel Quevedo reaccionó al acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos. Calificó las negociaciones como un «remate americano».

El acuerdo entre la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca ampliar la participación estadounidense en la industria petrolera venezolana. Por este motivo, Quevedo reaccionó al considerar que entregaron el control de la principal fuente de ingresos del país.

«Salí y tomaron Pdvsa. Unos terminaron presos; otros, huyendo y, al final, tanta infamia para un triste ‘Remate Americano’. Nunca olvidaré tanta ignominia», escribió a través de X.

Por otra parte, recalcó que fue abandonado por antiguos compañeros y denunció un supuesto aislamiento político en su contra. «Me abandonaron y maltrataron; otros se hicieron los locos mientras avanzaba la horda. Honré la virtud», recalcó.

Para Quevedo, el entendimiento es el resultado del proceso que, a su juicio, comenzó con la destrucción de Pdvsa y terminó con la participación estadounidense en la industria petrolera criolla. (EN)

 

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