Liberia recibió este jueves el primer grupo de migrantes deportados de Estados Unidos bajo acuerdo que permitirá al país africano aceptar hasta 1.200 personas de terceros países durante los próximos 12 meses.
El ministro de Información liberiano, Jerolinmek Piah, confirmó a Reuters que una parte mayoritaria de los deportados procede de América Latina y mencionó entre ellos a ciudadanos de Venezuela, Cuba y Colombia.
“La mayoría de la gente procede de países latinoamericanos. Algunos son de Venezuela, Cuba, Colombia y otros”, declaró Piah.
El gobierno de Liberia había anunciado el martes el acuerdo con Washington, aunque inicialmente no precisó las nacionalidades de las personas que serían trasladadas al país. En un comunicado, las autoridades indicaron únicamente que los deportados procederían de países de África y del hemisferio occidental.
El primer vuelo transportó a 20 personas y aterrizó en Monrovia a las 12:45 hora local, después de partir de Luisiana y efectuar una escala en Dakar, Senegal, según fuentes de seguridad liberianas y registros del ICE Flight Monitor administrado por Human Rights First.
Las autoridades liberianas tampoco revelaron las nacionalidades de los integrantes de este primer grupo.
El acuerdo convierte a Liberia en uno de los países africanos que han aceptado recibir migrantes deportados por Estados Unidos bajo la política de expulsiones a terceros países impulsada por la administración de Donald Trump.
Washington ha establecido acuerdos similares con países como República Democrática del Congo, República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Camerún, Ghana y Sierra Leona, entre otros.
Migrantes serán recibidos como “huéspedes”
Liberia aseguró que las personas trasladadas desde Estados Unidos serán recibidas “como huéspedes” y tendrán la posibilidad de abandonar el país si así lo desean. También podrán solicitar protección internacional en territorio liberiano.
Piah indicó que la Organización Internacional para las Migraciones y la agencia de Naciones Unidas para los refugiados colaborarán en la atención de los deportados y en la prestación de servicios durante su permanencia en el país.
Los acuerdos de este tipo han generado críticas de organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes. Los detractores de la política han advertido sobre los riesgos que enfrentan personas enviadas a países con los que no mantienen vínculos y han cuestionado las condiciones bajo las cuales se concretan las expulsiones.
En numerosos casos, migrantes enviados desde Estados Unidos a terceros países habían obtenido previamente protección judicial frente a su retorno a sus países de origen debido a posibles riesgos de tortura u otros abusos.
Washington sostiene que los acuerdos se ajustan al marco legal estadounidense y forman parte de su estrategia para acelerar las deportaciones.
EE UU destina fondos a Liberia
Liberia afirmó que no recibirá una compensación directa por aceptar a los deportados, aunque obtendrá respaldo para administrar el programa y fortalecer su sistema migratorio.
Estados Unidos destinó este año 5 millones de dólares a Liberia para actividades relacionadas con la gestión migratoria, según las autoridades del país africano.
El gobierno liberiano también ha expresado anteriormente su disposición a recibir a personas deportadas desde Estados Unidos. Entre los casos más controvertidos se encuentra el de Kilmar Abrego García, cuya expulsión a El Salvador provocó una disputa judicial y política en Estados Unidos.
El abogado de Abrego García, Simon Sandoval-Moshenberg, informó este jueves que un tribunal federal de Maryland mantiene una orden que impide que su cliente sea enviado a Liberia.
“El gobierno ha apelado esa orden, pero la orden permanece vigente mientras la apelación está pendiente, y confiamos en que prevaleceremos en la apelación”, dijo el abogado.
El acuerdo entre Washington y Monrovia se produce en medio de la expansión de la estrategia estadounidense de utilizar países terceros para recibir a personas que no pueden ser devueltas directamente a sus naciones de origen. Liberia se suma así a una lista creciente de gobiernos que colaboran con Estados Unidos en la implementación de esta política migratoria. (AFP)








