La ciudad no es únicamente un trazado de calles, un conjunto de edificaciones o una estructura de servicios administrada por el poder público. La ciudad es, ante todo, un hecho humano. Es el escenario donde transcurre nuestra existencia cotidiana, el espacio donde se tejen nuestros afectos, la memoria de lo que fuimos y el cimiento de lo que dejaremos a las generaciones venideras.
Durante demasiado tiempo se ha asumido la equivocada premisa de que lo urbano pertenece a nadie o que su cuidado compete exclusivamente a las instituciones. Esa distancia ha anestesiado el sentido de pertenencia y ha transformado al ciudadano en un espectador pasivo del deterioro de su propio entorno.
Por lo expuesto estoy creando la Asociación civil «Unidos por la Ciudad», que nace para romper esa inercia.
Sostenemos con absoluta convicción que la ciudad es un asunto personal.
Es personal porque el estado de la acera por la que caminamos, la salud de nuestros ríos y parques, y la dignidad de nuestras plazas nos afectan directamente.
Es personal porque la memoria histórica y el patrimonio de nuestra comunidad no son abstracciones; forman parte de nuestra propia identidad.
Es personal porque el compromiso con el bien común no se delega: se ejerce.
No nos convoca la queja estéril ni el diagnóstico permanente de las carencias, sino la acción consciente, articulada y rigurosa. Creemos en la ciudadanía activa que propone, en el vecino que asume su cuota de responsabilidad y en la fuerza de la organización comunitaria para devolverle el alma, el orden y el orgullo a nuestro espacio urbano.
La ciudad que queremos no va a surgir por azar; la construiremos en la medida en que cada uno de nosotros asuma su cuidado como un deber ineludible. Unidos por la Ciudad es el espacio de encuentro para todos aquellos que se niegan a ser ajenos al destino de su propia casa común.








