Industria camaronera venezolana apuesta por la innovación y mercados
asiáticos para superar desafíos, señala Fernando Villamizar (ASOPROCO)
El médico veterinario y miembro fundador de la asociación, tras la caída
productiva registrada en 2024, apuesta a la recuperación y consolidación de las
exportaciones; además proyecta la llegada del camarón Tigre para recuperar la
competitividad internacional.
La Asociación de Productores de Camarón del Occidente (ASOPROCO) trabaja
activamente en la reestructuración del sector acuícola nacional. Según expuso el
médico veterinario Fernando Villamizar, la industria demostró un potencial
extraordinario desde sus inicios experimentales al registrar cosechas de 4.000
kilogramos de camarón por hectárea por ciclo en la cuenca del lago de Maracaibo,
superando ampliamente los 800 kilogramos promedio de otros países. Para
sostener este crecimiento, el sector consolidó una cadena de valor de cinco
eslabones y adoptó tecnologías de recirculación, aireación, alimentación
automática; además, de la incorporación de la academia en los procesos
productivos. lo que permitió pasar de 2 a 5 y hasta 6 ciclos de cultivo por año. Esta
tecnificación elevó el rendimiento de las fincas a 12.000 y 14.000 toneladas por
hectárea, alcanzando para el año 2005 las 60.000 toneladas de camarón
cultivado, con un incremento interanual de un 15 a 20%. No obstante, la actividad
sufrió un severo revés en 2024 debido a un percance operativo en el grupo
camaronero más grande e integrado del país. Este incidente provocó, para ese
año, la pérdida de hasta un 70% de la producción nacional y la pérdida de 14.000
puestos de trabajo, muchos de ellos técnicos especializados en la producción y
procesamiento del camarón. Ante esta coyuntura, Villamizar señaló que están
trabajando para incrementar la producción y apuesta a que las instituciones
competentes del Estado puedan concretar soluciones a muy corto plazo reactivar
al grupo afectado. Al mismo tiempo, destacó el compromiso de los productores
restantes para incrementar capacidades y recuperar la "Imagen País" en los
mercados internacionales.
Por otra parte, la pérdida de las preferencias arancelarias europeas, causada por
la omisión del Banco de Venezuela al no declarar datos económicos ante el Banco
Mundial, impulsó la reorientación de la oferta hacia China. Además de certificar el
camarón, el sector logró el ingreso al mercado chino de 14 nuevos productos de la
pesca artesanal nacional bajo los mismos estándares de calidad.
Finalmente, de cara al futuro de los cultivos, Villamizar planteó una diversificación
de especies. Explicó que, si bien el camarón blanco del Pacífico (Penaeus
vannamei) es el estándar histórico, en el estado Falcón no se han alcanzado los
rendimientos como los del Zulia porque la especie no se adapta de manera óptima
a las condiciones del agua local. Para solucionar esta limitación, anunció que,
gracias a enlaces de trabajo con Indonesia, se proyecta el cultivo del camarón
Tigre (Penaeus monodon) en el estado Falcón. Indonesia no solo suministraría el
material genético de esta especie, sino que evalúa realizar inversiones directas
para desarrollar estos cultivos en territorio venezolano. De tal forma que esta
iniciativa puede contribuir a la meta original de producir 600.000 toneladas por año
de camarón cultivado en Venezuela, quizás, ahora para los años 2032 0 2033.








