EL HOMBRE DEL BACALAO ; Raúl Alegrett

Entre muchas figuras connotadas del régimen usurpador, pero muy particularmente en el seno de las FANB, se vive actualmente una situación que nos hace recordar el emblema de un producto nutricional muy consumido en la Venezuela de mediados del pasado siglo. Dicho emblema representaba un marino, que siempre imaginé noruego, cargando a la espalda un enorme bacalao. En el lenguaje cotidiano comenzó a utilizarse la expresión “cargar un bacalao a la espalda” para hacer referencia  a  cualquier situación que representaba tener que soportar el peso de una solicitud, responsabilidad, exigencia, en fin de una grave molestia. Al final, el lenguaje popular acuñó, no sé si antes o después, la expresión “cargar un escaparate al hombro” ilustrando así la dimensión de la carga.
Lo anterior viene al caso porque es aplicable a la situación que actualmente viven los sectores que todavía sostienen la presidencia ilegítima de Maduro, tanto internamente como en el contexto internacional. Aunque  algunas individualidades todavía alimentan la esperanza de un vuelco favorable de la situación y dogmáticamente se resistan a ceder el poder, la realidad es tan contundente que es imposible subestimarla y mucho menos ignorarla.
Todos los factores presentes, sean económicos , sociales o políticos, conducen inequívocamente a la inviabilidad del régimen actual.  El país no tiene acceso a mercados financieros, posee una elevada deuda, el aparato productivo está gravemente afectado y notablemente reducido, las exportaciones han caído drásticamente en volumen y en valor con la consecuente reducción de las importaciones, priva el desabastecimiento de alimentos, medicinas y otros productos esenciales en conjunción con una hiperinflación desbordada, el deterioro acentuado de los servicios básicos, los problemas de inseguridad personal y jurídica, las violaciones de derechos humanos denunciadas y comprobadas por organizaciones regionales e internacionales, la migración continuada de millones de venezolanos y otros tantos factores negativos; han contribuido a crear una grave crisis humanitaria que ocasiona un elevado grado de rechazo al régimen y compromete la gobernabilidad. La situación ha llegado a tal extremo que no puede ser revertida en breve plazo y en ningún caso, sin un cambio sustancial del sistema y del equipo en el poder.
Aún cuando es probable que Maduro y algunos otros de su entorno no están dispuestos a dejar el poder, el aumento del descontento popular, la creciente presión nacional e internacional y el disenso en las propias filas de seguidores civiles y militares, debe estar llevando a gran parte de la dirigencia y, particularmente de la oficialidad castrense, al convencimiento de que no existe otra alternativa para el bien del país y para la supervivencia de la estructura militar y del grupo político que ésta sustenta, que la de favorecer un cambio en el cual puedan siempre conservar una posición influyente.
En este contexto la presidencia a la que se aferra Maduro con el apoyo de algunos seguidores civiles y militares, y posiblemente con presión del gobierno de Cuba, se manifiesta como un serio impedimento para lograr algún tipo de acuerdo que haga posible el cambio que la situación exige. Maduro se ha convertido así en el bacalao, o en el escaparate, que está cargando al hombro su propia gente, los paises que le brindan apoyo y toda la población venezolana, impidiendo el logro de una adecuada solución a la grave crisis que sufre el país.
Se enfrenta entonces la dirigencia oficialista cívico-militar a la necesidad de sacrificar a Maduro y a algunos seguidores connotados, desplazándolos del poder, optando por
construir un acuerdo con la oposición, con la comunidad internacional como testigo, que permita establecer un proceso de transición asegurando la presencia y el protagonismo tanto de las Fuerzas Armadas como del movimiento oficialista, con la posibilidad para este último, de reestructurarse y concurrir a futuros eventos electorales en busca de afirmación y legitimación.
De plantearse así la situación ¿cuál debiera ser la estrategia y el desempeño de la oposición?