Festival Habitar el Cine comienza su muestra de obras

26 mayo 2026 | Arte y Espectáculo

Hoy comienza la quinta edición de Habitar el Cine, un festival que se ha convertido en el punto de encuentro de aquellos que buscan películas que no suelen llegar a la cartelera. Un cine experimental y profundo desde la perspectiva de sus autores; obras que, en ficción o documental, aluden a otras maneras narrativas de registrar las inquietudes creadoras de los realizadores.

Para esta ocasión se suman 50 películas, entre largometrajes y cortometrajes tanto venezolanos como internacionales, de ficción o documental.

A pesar de que desde sus inicios se pensó para nicho, la muestra se ha ido expandiendo en su reconocimiento, y cada vez es más común el boca a boca en la comunidad cinematográfica caraqueña. “¿Vas a ver alguna película de Habitar el Cine?”, puede ser una pregunta constante en salones de clase de la UCV, la UCAB o la Monteávila, así como en encuentros entre cinéfilos en cualquier lugar de la ciudad.

La cita se inaugura con la película colombiana Barrio triste, escrita y dirigida por el fotógrafo y director Stillz. Una obra que el año pasado participó en la sección Orizzonti del Festival de Cine de Venecia.

El largometraje está ambientado en los años ochenta en las afueras de Medellín, donde un grupo de adolescentes le roba a un reportero su equipo de grabación. El hombre había llegado a la zona para investigar unas presuntas luces que bajaban del cielo, pero todo cambia con la acción de los jóvenes; así, la cámara comienza a registrar la cotidianidad de unos muchachos al margen de todo, una manera además de expresarse en el contexto en el que viven. Con música de la venezolana Arca, Barrio triste tiene entre sus productores al director estadounidense Harmony Korine, conocido en el cine independiente por trabajos como Spring Breakers (2012).

Es una aproximación de Stillz a las heridas de su país, más allá de su obra como director de varios de los videoclips de Bad Bunny, como los de “Mónaco”, “Titi me preguntó” y “Yonaguni”, así como con Rosalía en “Tuya”, “Despechá” y “Candy”. La proyección inaugural de Habitar el Cine será hoy a las 7:00 pm en el Trasnocho Cultural.

“Cada vez que empezamos a planificar el festival buscamos una conceptualización distinta. Este año tenemos muchas cosas nuevas que pensamos nunca sucederían. Personas que fuimos conociendo. Uno de los focos siempre ha sido hacer una retrospectiva a directores. Una de esas realizadoras que nos interesa bastante es la iraní Sanaz Sohrabi, y en esta edición repasaremos su trilogía”, afirma Richard Nieto, director de Habitar el Cine, encuentro competitivo con distintas secciones para obras nacionales e internacionales.

De la realizadora iraní proyectarán su más reciente película Un calendario incompleto. Se trata de un documental que parte de un hecho ocurrido en 1980, cuando el Coro de Conciertos de la Universidad Central de Venezuela grabó el álbum Rimas y cantos para la OPEP, un registro para celebrar los 20 años de la organización petrolera.

A partir de ese hecho, la cineasta usa material de archivo exclusivo y canciones de la época para narrar cómo el petróleo fue concebido como un motor geopolítico a favor de la causa panárabe. El filme fue realizado entre la UCV y la recopilación de material histórico en distintos formatos.

Un ensayo documental que cierra una trilogía sobre el petróleo y los vínculos con Occidente de la región en la que se ha desenvuelto la realizadora, quien vendrá al país para presentar su obra el jueves 28 y el viernes 29 en el Cine Jacobo Penzo del Celarg, en Altamira.

“Además, tenemos una línea editorial en la que no nos casamos con un solo director, a pesar de que nos guste programar a los noveles que siguen insistiendo. Buscamos obras que muestren al público las costuras por las cuales fueron hechas. Esa idea de la mano, del trabajo dentro del cine que se vea bastante. El error en el cine, el juego entre la ficción y el documental. No programamos por el gusto, a pesar de que el gusto a veces termina metiéndose en el criterio de cada uno”, comenta el director de Habitar el Cine, que también es uno de los cinco programadores de la muestra.

Ahora bien, sobre las costuras de la selección de este año, Nieto responde: “Hay muchísimas. Hay oscuridad. Obras que hablan del interior de la persona, del mismo director, de la transición de la felicidad a la tristeza, pero también de la salida a la luz”.

Una de las obras que menciona es la argentina La noche está marchándose ya, de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, sobre un proyeccionista de una sala de cine que ve cómo su mundo se viene abajo. “Son películas que son difíciles de tener en un país como Venezuela, pero Habitar el Cine surge como un espacio para que tengan cabida”, acota.

Otra de las producciones que le ha sorprendido es la paraguaya Bajo las banderas, el sol, de Juanjo Pereira, que participó el año pasado en la sección Panorama del Festival de Berlín.

“Es muy mágico y doloroso ver cómo la poesía y las imágenes se van uniendo”, reconoce sobre ese poder que tiene el lenguaje cinematográfico de ahondar en sentimientos profundos y espinosos en una construcción estética.

Criterio de costuras

Los organizadores de Habitar el Cine subrayan que evitan basar su programación en la selección de otros certámenes, y más bien buscan basarse en discursos más apegados a la rutina más inmediata de la sociedad.

“Además, tenemos una línea editorial en la que no nos casamos con un solo director, a pesar de que nos guste programar a los noveles que siguen insistiendo. Buscamos obras que muestren al público las costuras por las cuales fueron hechas. Esa idea de la mano, del trabajo dentro del cine que se vea bastante. El error en el cine, el juego entre la ficción y el documental. No programamos por el gusto, a pesar de que el gusto a veces termina metiéndose en el criterio de cada uno”, comenta el director de Habitar el Cine, que también es uno de los cinco programadores de la muestra.

Ahora bien, sobre las costuras de la selección de este año, Nieto responde: “Hay muchísimas. Hay oscuridad. Obras que hablan del interior de la persona, del mismo director, de la transición de la felicidad a la tristeza, pero también de la salida a la luz”.

Una de las obras que menciona es la argentina La noche está marchándose ya, de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, sobre un proyeccionista de una sala de cine que ve cómo su mundo se viene abajo. “Son películas que son difíciles de tener en un país como Venezuela, pero Habitar el Cine surge como un espacio para que tengan cabida”, acota.

Otra de las producciones que le ha sorprendido es la paraguaya Bajo las banderas, el sol, de Juanjo Pereira, que participó el año pasado en la sección Panorama del Festival de Berlín.

“Es muy mágico y doloroso ver cómo la poesía y las imágenes se van uniendo”, reconoce sobre ese poder que tiene el lenguaje cinematográfico de ahondar en sentimientos profundos y espinosos en una construcción estética.

Sobre Venezuela

Habitar el Cine también ha indagado en esa obra cinematográfica de autores venezolanos o que han puesto su mirada en el país. Este año, por ejemplo, se exhibirá Los capítulos perdidos, de Lorena Alvarado. Un largometraje sobre una joven caraqueña que regresa a la ciudad, pero que se encuentra con un panorama distinto: su abuela perdiendo la memoria mientras su papá busca libros raros.

El año pasado exhibieron el documental colombiano Morichales, de Chris Gude, una reflexión audiovisual filmada en las minas de oro del sur venezolano; un trabajo sobre la tragedia y la incertidumbre del minero en las riberas del río Orinoco.

En 2024, Habitar el Cine proyectó La prisión de mi padre, de Iván Andrés Simonovis Pertíñez, una película de no ficción que muestra la intimidad del encierro de Iván Simonovis hasta que logra escapar de su cautiverio. Ese año también hicieron una retrospectiva del cine animado de Jos éCastillo, de quien les gustaría restaurar su filmografía.

“Es muy difícil programar cine venezolano. Primero, no hay tantos largometrajes que vayan con el estilo del festival Habitar el Cine, con posibilidades de generar una conversación. Por otro lado, las películas muy políticas no quieren estrenarse todavía en Venezuela por obvias razones. A veces solo tenemos cortometrajes venezolanos, como ocurre en esta edición”, asegura Richard Nieto.

Apoyo internacional

Si bien es una muestra pequeña, con distintas sedes que también incluyen el Centro de Arte Los Galpones y el Centro Cultural de Arte Moderno, el festival Habitar el Cine cuenta con el respaldo de instituciones o marcas como la Fundación Oswaldo Vigas y productoras como La Faena o Pa’ Los Panas, entre algunas firmas comerciales.

Richard Nieto comenta también cómo distribuidoras de distintos países y universidades han creído en la iniciativa para poder traer al país las películas. Apunta, además, que también distribuyen y colaboran como curadores en otros países, actividades que permiten una dinámica de posicionamiento más allá de la muestra anual. Y por si fuera suficiente, en esta ocasión presentarán la primera edición impresa de la revista Habitar el Cine, sobre cine venezolano, que tendrá distribución tanto en el país como en Europa con columnistas como León Melo, Lorena Cerbero y Luis Fraga en sus 60 páginas.

“Tenemos recursos que podemos guardar gracias a lo que recaudamos en cada festival, pero cada vez es menos. Es muy precarizado. En Venezuela no existe la cultura de financiar festivales como en Lisboa o Madrid, incluso Bogotá. Eso hace que distribuidoras como Square Eyes de Austria, con uno de los mejores catálogos que puede haber de cine mundial, nos den las películas gratis. Confía mucho en el festival. De hecho se molesta cuando no le escogemos una obra. Le interesa que sus producciones se vean en Venezuela por medio de Habitar el Cine. Sucede mucho con gente en Italia, Suiza, Estados Unidos. Hay universidades que nos envían sus obras. Es muy lindo generar ese diálogo con el otro. Se pueden ver de esta forma”, acota Nieto.

Esas alianzas permitirán también charlas como la de la distribuidora argentina María Vera sobre distribución formal y alternativa. Un encuentro online que se llevará a cabo el viernes 29 de mayo en Los Galpones a las 10:30 am.

El festival Habitar el Cine culmina el sábado 30 de mayo con la proyección del documental Nuestra tierra, de la argentina Lucrecia Martel, a las 3:00 pm en un encuentro con entrada libre en el que se hará también la premiación. (EN)

 

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