Fedeagro: Solo se producirá 10% del maíz requerido

El sector agropecuario está paralizado técnicamente debido a la escasez de gasolina y repuestos, así como de fertilizantes, denunció Celso Fantinel, vicepresidente de Fedeagro.

Fantinel advirtió que la producción caerá aún más este año, especialmente en rubros como el maíz, del cual prevé que apenas se producirá 10% de lo requerido para la población en esta temporada.

“La producción de alimentos seguirá cayendo. Rubros tan específicos como el maíz caerán a cifras históricas (…) estamos en paro técnico, al borde de un colapso por la falta de combustible y repuestos”, dijo el vocero de Fedeagro en entrevista con Unión Radio.

Alertó que de continuar así, en 2020 no habrá producción de maíz en todo el país.

Los cortes eléctricos agudizan más la situación. “En Barinas, Portuguesa, Cojedes, Yaracuy y Lara, tenemos motores eléctricos (…) y hay cortes de luz, como mínimo, de seis horas. A veces, en algunos sectores se va por uno o cuatro días”, indicó.

También denunció que el sector se ve obligado a comprar todos los insumos en divisas extranjeras, pese a que el Estado paga la cosecha en bolívares, lo que supone una gran pérdida.

“Básicamente estamos al borde de un colapso. Nunca habíamos vivido algo así”, aseguró Fentinel.

Crisis del campo agrava la caída de la producción de alimentos

La semana pasada los gerentes de Polar, la empresa líder en la producción de alimentos en Venezuela, constataron que a la fábrica solo llegó la mitad del maíz blanco que necesitan para que las plantas trabajen a plena capacidad en la elaboración de harina de maíz precocida, el ingrediente esencial de las arepas: el pan de los venezolanos, el alimento que la mayoría de la población consume en el desayuno y la cena. Así lo reseña infobae.com

El déficit de materia prima, que ha sido persistente desde mediados del año pasado, también ha afectado la elaboración de otros productos básicos. Un informe de Polar registra que en los últimos doce meses, debido a la falta de maíz blanco, arroz con cáscara y trigo, la empresa ha dejado de producir 244 millones de kilos de harina de maíz precocida, 47,5 millones de kilos de pasta y 24 millones de kilos de arroz que han debido surtir a supermercados, abastos y bodegas.

En 2007 el ex presidente Hugo Chávez estatizó todas las empresas del sector eléctrico y tras años de baja inversión y corrupción los constantes apagones se han convertido en otro factor que impacta a la agroindustria: entre el 24 de abril y el 12 de mayo Polar dejó de producir 2,4 millones de kilos de alimentos “por caídas en la tensión eléctrica”.

“Planta Calabozo, donde producimos arroz de mesa, fue la instalación más afectada con 27 horas y 47 minutos sin servicio eléctrico o servicio eléctrico fuera de parámetro. Esto equivale a más de un día de producción”, dice el reporte de Polar.

La empresa agrega que “cuando nuestras instalaciones se ven afectadas por las fallas eléctricas y variaciones de voltaje, se producen daños en los equipos de las plantas y nos obligan a parar la producción hasta tanto se reestablezca el servicio. En algunos casos, los cortes no programados nos obligan además a desechar la materia prima en proceso de transformación”.

Agricultura apagada

En condiciones adecuadas los campos de la provincia venezolana derrochan fertilidad. Las máquinas sembradoras entierran semillas certificadas para producir mayores cosechas; los fertilizantes a base de nitrógeno, fósforo y potasio, junto a las raciones adecuadas de urea fortalecen las plantas para estimular su crecimiento; mientras que los insecticidas y herbicidas combaten a tiempo a los enemigos del agricultor: insectos, maleza, plagas. Pero la normalidad es cosa del pasado.

El gobierno monopolizó la importación de fertilizantes, semillas y herbicidas y los insumos escasean; el control de precios fija un valor irrisorio para la cosecha; no se importan repuestos para la maquinaria agrícola y crece el cementerio de tractores, cosechadoras y sembradoras, mientras que el financiamiento es insuficiente.

El gobierno se apropió de la distribución del crédito mediante un sistema donde los bancos entregan el dinero destinado a financiar a los agricultores a Agrosur, un organismo del Estado, y a su vez Agrosur lo distribuye a las gobernaciones (todas controladas por el Partido Socialista Unido de Venezuela) para que productores previamente seleccionados reciban préstamos.

Otra modalidad es que Agrosur le entrega insumos para la siembra a empresas del sector agroindustrial que tienen buenas relaciones con el gobierno y estas, a su vez, los distribuyen entre agricultores elegidos.

“Solamente está sembrando el que de alguna manera u otra está relacionado al gobierno, es el gobierno decidiendo quién siembra y quién no”, dice Aquiles Hopkins presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro).

La empresa agrega que “cuando nuestras instalaciones se ven afectadas por las fallas eléctricas y variaciones de voltaje, se producen daños en los equipos de las plantas y nos obligan a parar la producción hasta tanto se reestablezca el servicio. En algunos casos, los cortes no programados nos obligan además a desechar la materia prima en proceso de transformación”. (Agencias)

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