Dos meses después del doble terremoto en Venezuela, familiares de los migrantes que viajaron en el vuelo 164 desde Estados Unidos y que fueron trasladados a un hotel en La Guaira que colapsó por los sismos, siguen reclamando respuestas al Estado venezolano.
Oswadeliz Núñez Ramírez y Luz Marina Meléndez, madres de Daniel Alejandro Núñez Ramírez y Angelo David Mejías Meléndez, acudieron este lunes a la misión Vuelta a la Patria para entregar un escrito en el que solicitan información sobre el destino de los pasajeros del vuelo, así como detalles sobre los procedimientos aplicados después de su llegada a Venezuela.
El vuelo 164 trasladó a 146 venezolanos deportados de Estados Unidos y aterrizó en Maiquetía el 24 de junio en la mañana, horas antes de los dos terremotos que golpearon el país. Registros de ICE Flight Monitor sitúan la llegada a las 10:22 de la mañana. Posteriormente, los pasajeros fueron trasladados al hotel Santuario La Llanada, en La Guaira, utilizado por las autoridades para alojar a los deportados durante el proceso de verificación.
La tragedia convirtió al vuelo 164 en uno de los episodios más cuestionados por los familiares de las víctimas. A la fecha, las autoridades venezolanas no han publicado una lista que permita conocer con precisión cuántos pasajeros murieron, cuántos sobrevivieron y cuántos permanecen desaparecidos después del colapso. Esa falta de información es precisamente uno de los principales reclamos de las dos madres.
“Nosotros venimos a entregar este escrito, estas solicitudes a la misión Vuelta a la Patria, queremos respuestas”, manofestó Núñez Ramírez en la entrega del documento.
La madre de Daniel recordó que pasó cinco días buscándolo entre hospitales, morgues y sectores de La Guaira y Caracas. Aseguró que funcionarios le dijeron que su hijo había sido rescatado con vida. Sin embargo, consiguió localizarlo por sus propios medios en la morgue improvisada de Los Silos, donde habían trasladado cuerpos recuperados de los escombros del hotel.
“Yo busqué a mi hijo durante cinco días, al final logré identificarlo en este lugar por sus tatuajes”, relató.
Según su testimonio, Daniel fue encontrado entre los restos del edificio el 29 de junio, después de que familiares insistieran para que continuaran las labores de búsqueda.
Aseguró que su hijo no tenía antecedentes penales en Estados Unidos ni en Venezuela y pidió conocer qué protocolo se aplicó a los deportados después de su llegada al país.
“¿Dónde está el protocolo? ¿Dónde está el procedimiento de deportación y de repatriación entre Estados Unidos y Venezuela?”, preguntó.
Cuestionamientos sobre el traslado a La Llanada
Uno de los principales puntos planteados por las familiares está relacionado con la decisión de trasladar a los pasajeros del vuelo 164 desde Maiquetía hasta el hotel, en lugar de permitir que continuaran hacia sus ciudades de origen una vez culminada la revisión de sus documentos.
Núñez Ramírez comparó lo ocurrido con los vuelos posteriores y cuestionó por qué, según su denuncia, los pasajeros de otros vuelos fueron trasladados en autobuses a sus lugares de origen después de completar los controles correspondientes.
“Ustedes ven que los vuelos 165, 166, 167, esas personas, luego que le hacen la revisión de la documentación, ellos los montan en autobús y los llevan a sus ciudades de origen. ¿Por qué no ocurrió eso con el vuelo 164?”, planteó.
La madre sostuvo que, de haberse permitido la salida de Daniel y de los demás deportados después de la revisión, todos habrían regresado a sus casas y no se habrían encontrado en el edificio cuando ocurrieron los terremotos.
“Ellos estaban allí sin querer, no tenían necesidad de estar en ese lugar”, aseguró.
La última llamada de Angelo
Luz Marina Meléndez enfrenta una situación similar. Su hijo, Angelo David Mejías Meléndez, de 27 años de edad, había migrado a Tampa, Florida, en marzo de 2022. Según su madre, decidió abandonar Venezuela por las dificultades económicas y laborales que enfrentaba como joven.
Meléndez contó que inicialmente recibió información sobre la deportación de Angelo a través de un amigo de él. Después supo que había aceptado la deportación voluntaria y esperaba que regresara al país pocos días después.
“Lo conseguí por la página de migración. Con su número de alias. Entonces yo colocaba ese número en la página y siempre me aparecía que se encontraba todavía en el centro de detención. Y el día 23 ya decía que no estaba. Y yo dije ya me lo mandaron. Mi hijo llega mañana”, relató.
El 24 de junio, después de la llegada del vuelo, recibió una llamada de un funcionario del Sebin. Le preguntaron sus datos personales y confirmaron que era la madre de Angelo. Cuando preguntó dónde debía recogerlo, aseguró que le respondieron que no podía acudir al aeropuerto porque su hijo permanecería bajo custodia.
El funcionario permitió que Angelo hablara brevemente con ella. El joven, según el relato de su madre, estaba exhausto.
Después del terremoto, Meléndez comenzó a buscar información sobre su paradero. También recibió reportes contradictorios sobre posibles lugares donde podía encontrarse. Aunque expresó que se enteró de la muerte de su hijo por su propia cuenta, aseguró que ningún organismo del Estado le comunicó la noticia.
“Fallamos en su custodia”
Meléndez señaló que la tragedia no puede reducirse al carácter imprevisible de un terremoto. Aunque reconoce que el sismo fue un fenómeno natural, considera necesario determinar por qué los deportados permanecían en ese lugar y bajo esas condiciones cuando ocurrió el desastre.
“Sabemos que lo del terremoto es un caso fortuito. Pero ¿por qué ellos estaban allí sin sus pertenencias? No escucharon la alarma de terremoto, no pudieron correr”, manifestó Núñez Ramírez, quien aseguró que a todos los deportados les despojaron su teléfono y documentos¿.
Meléndez, por su parte, pidió al Estado asumir públicamente la responsabilidad, que a su juicio corresponde por la custodia de los deportados.
“Nosotros queremos que nos digan oficialmente: Nosotros somos responsables de ellos y aquí estamos dando la cara a ustedes. Porque fallamos en su custodia. porque realmente fallaron en su custodia”, expresó.
Las dos mujeres reclamaron que la misión Vuelta a la Patria publique información sobre los pasajeros del vuelo 164 y comunique a las familias el resultado de las labores de búsqueda e identificación.
“Yo considero que lo más lógico es que el gobierno se haga responsable, así como se hace responsable de esas publicaciones bonitas, que también asuman lo malo”, pidió Meléndez.
Dos meses después de los terremotos, las madres sostienen que el duelo permanece acompañado por interrogantes que no han recibido respuesta oficial. Su petición central, según expusieron al entregar el documento, es conocer qué ocurrió con los venezolanos que llegaron al país el 24 de junio, qué protocolo se aplicó tras su deportación y por qué permanecían bajo custodia del Sebin cuando ocurrió el desastre.
“Yo solamente recibí una llamada para ir a buscar el celular de mi hijo y ahí nos dieron el sentido pésame, pero eso no es suficiente. Ese sentido de pésame no es suficiente”, manifestó Núñez Ramírez. (EN)








