La política venezolana es un mar de contradicciones. Los partidos hablan de la importancia de la unidad, pero se destruyen mutuamente en una guerra de declaraciones. Aseguran que no hay condiciones de integridad electoral, pero convocan a votar para el próximo 21 de noviembre. Mientras, la extradición de Saab, Díaz y Carvajal puede tener el potencial de generar una nueva ofensiva internacional contra el régimen. ¿Podrá capitalizarlo la oposición?
Para arrojar luz en este mar de contradicciones, hablamos por videollamada con María Corina Machado, coordinadora de Vente Venezuela. A continuación, el resultado de nuestra conversación. Esta fue editada por motivos de extensión y claridad.
Alex Saab fue extraditado a Estados Unidos. ¿Qué consecuencias tendrá su extradición para el cambio político en Venezuela?
Creo que puede ser muy importante, siempre y cuando no sea un evento aislado, sino que logremos insertarlo en una estrategia que tiene ese propósito: desmontar un sistema criminal. Esta requiere de acciones coordinadas desde adentro, con los venezolanos y con los principales aliados de Occidente, gobiernos y no gobiernos.
Más allá de la información que indiscutiblemente tiene y su importancia como un nodo y una bisagra entre distintos actores del crimen, nacional e internacional, yo creo que también envía un mensaje nítido. Esa imagen de este individuo que tuvo tanto dinero, tanto poder, enfrentando la justicia es un mensaje nítido a todos aquellos que hoy se prestan para sostener esta tiranía.
España negó el asilo político a El Pollo Carvajal y aún se encuentra en disputa su extradición. De darse, ¿qué consecuencias tendría la extradición de Carvajal en el proceso político venezolano?
Creo que el señor Carvajal, por la naturaleza de sus funciones y su vínculo desde el inicio de este régimen, puede confirmar lo que muchos al principio intuimos y después denunciamos sobre los vínculos desde los inicios del chavismo con actores criminales del mundo y que tienen intereses geopolíticos terribles…
Si Saab es la “garganta profunda” de Nicolás Maduro, ¿Carvajal podría ser la “garganta profunda” de Hugo Chávez?
Creo que lo estás poniendo bien. Pero creo que pueden ser más que eso. Porque cuando tú empiezas a jalar el hilo, tú vas a ver las consecuencias que esto va a tener en muchos otros países, incluyendo Colombia y por supuesto España, como ya se ha evidenciado en las primeras informaciones que ha dado a conocer el señor Carvajal.
Y falta la señora Claudia Díaz, que pienso que va a tener una información mucho más relevante de lo que se le asigna porque era una figura quizá menos conocida, pero que indiscutiblemente vivió el chavismo por dentro.
Alejandro “El Tuerto” Andrade, extesorero de Chávez, condenado a diez años de prisión en Estados Unidos por lavado de dinero, podría quedar libre a inicios del próximo año tras recibir un recorte de sentencia. ¿Cuál es tu lectura sobre esto? ¿Es un mensaje de la justicia americana al círculo interior del chavismo?
¿Tú crees que alguien en Venezuela, dentro del régimen, hoy duda de la razón por la cual, al señor Andrade, recibió ese recorte con todos los crímenes que cometió y la magnitud de estos? A veces se nos olvida la perspectiva. Él reconoció haber recibido más de 1.000 millones de dólares en comisiones. Esas son unas magnitudes que no existen en la historia este grado de corrupción y de saqueo.
La gente lo que piensa es lo que tú estás diciendo. Todos. Una cosa que aplica con el señor Andrade, que creo que también aplica con el señor Saab, es que se estaba buscando involucrar a actores más arriba en la cadena de mando.
Creo que con el señor Saab también. Es decir, hay actores de mayor peso, criminal y político, que la justicia americana seguramente aspira a completar su causa, para lo cual el señor Saab va a ser indiscutiblemente muy útil.
La otra cara del señor Saab es cómo reacciona la tiranía. Traen a Venezuela a la esposa y a los hijos como un mecanismo de amenaza.
Creo que estamos en momentos muy complicados y delicados, sobre los cuales yo definitivamente no voy a especular.
Has hablado de la importancia de conjugar la transición con la justicia. ¿Es justo que un personaje como Andrade, que le hizo tanto daño a los venezolanos, pase tan poco tiempo en la cárcel? ¿Qué piensas de esto?
Los Estados Unidos tienen mecanismos probados durante muchísimos años y muchísimos casos en los cuales para lograr incentivos y desmontar todas estas estructuras criminales hay que dar reducciones en las penas.
Probablemente, hoy a muchos venezolanos esto nos luce inconcebible. Algunos dirán: “Eso es impunidad”. Quizá cuando se dé a conocer la magnitud de los aportes que han hecho algunos individuos para lograr desmontar la estructura criminal, entonces se entienda.
¿Qué es lo que queremos todos? Para mí, yo siempre digo que todo lo que vayamos a hacer o toda decisión que vayamos a tomar, hay que pasarla por una prueba ácida: ¿Esto ayuda a acelerar la salida de Maduro y el sistema criminal o esto prolonga su permanencia y le da estabilidad?
Evidentemente, si ayuda a sacarlos antes, se hace. Y eso aplica a todo. No solamente al tema judicial internacional, sino a las acciones internas.
¿Podemos tomar ese ejemplo de la justicia americana y aplicarlo, de una u otra manera, a nuestro proceso interno de justicia transicional? Especialmente en el tema de los incentivos.
Yo creo que en Venezuela nosotros tenemos que tener mucho cuidado en cómo se emplea ese término. Para mí, la justicia es una sola. Lo que nosotros como sociedad no vamos a tolerar, por la magnitud del horror que hemos vivido y del año que se nos ha hecho, es un esquema en el cual algunos piensen barrer bajo la alfombra y aquí no pasó nada.
¡Sí pasó! Y si nosotros no le garantizamos justicia a la sociedad venezolana, lejos de favorecer la reconciliación y el perdón, probablemente estamos creando incentivos para que la gente busque justicia por sus propias manos. Y eso sí es muy peligroso.
El perdón y el reencuentro tienen que ser consecuencia de la justicia. No va a ser sencillo. Ha habido mucho daño intencional, consciente. Y por cierto, no todos se han llamado chavistas u oficialistas.
Raúl Baduel murió en el Helicoide. Era preso político del chavismo desde 2007. ¿Qué significa la muerte del General Baduel para la sociedad venezolana? ¿Podría producir alguna reacción en las Fuerzas Armadas?
Yo creo que ya la ha producido. Además, en un momento que se ha hablado de una reinstitucionalización o reforma judicial en el escenario de quiénes están sentados en esas negociaciones en México. Creo que esto fue un golpe de realidad de la crueldad de la tiranía, no solo hacia los presos políticos, hacia los presos políticos militares. Especialmente aquellos que alguna vez fueron parte del sistema.
Estos sistemas criminales y mafiosos se ensañan aún más en aquellas personas que alguna vez fueron parte su estructura, para enviar un mensaje a aquellos que siguen siendo parte de la misma. Es decir, “aquí no va a haber piedad alguna”.
Yo sí creo que es un evento trágico, profundamente doloroso. Porque además fue un hombre que se ya había advertido de manera reiterada que su vida estaba en riesgo. Lo dejaron morir. Fue un asesinato.
El rector del CNE, Enrique Márquez, dijo que invitaban a observadores internacionales a Venezuela para que vengan a “atestiguar el estado de nuestra democracia”. ¿Qué opinas sobre estas declaraciones?
Yo le haría tres preguntas a este señor y a cualquier otro ciudadano que opina sobre esta materia.
Uno. ¿Ustedes creen que estamos enfrentando criminales o políticos? ¿Estamos enfrentando políticos malos u autoritarios, o estamos enfrentando criminales?
Dos. ¿Estamos o no estamos en guerra? Nosotros que somos demócratas, que crecimos con la aspiración de la convivencia democrática, asumir que estás en una guerra que tú no querías pero que te la declararon, cambia completamente los incentivos. Es otra lógica. Y por el hecho de que a ti no te guste la guerra o que no la entiendas, lo que está pasando aquí en Venezuela no deja de ser un hecho.
La tercera pregunta que le haría a todos los venezolanos: ¿Qué chance tenemos de ganar una guerra si tu estado mayor está infiltrado por elementos de la tiranía? Y lo digo porque efectivamente hay personas que se hacen llamar representantes de las fuerzas democráticas, pero que, en mi criterio, se han vuelto instrumentales para el propósito de la tiranía.
¿Es el caso del rector Márquez?
No tengo ninguna duda. Creo que terminan siendo rehenes. Este es un sistema tremendamente cruel, perverso, y han aprendido mucho del G2 cubano, que a su vez aprendió de la Stasi, en el sentido de cómo tú puedes penetrar sectores de la sociedad utilizando el miedo, el chantaje, la extorsión, el dinero.
Van haciendo que personas que están en posiciones de toma del poder o que pueden impedir iniciativas que desestabilizan la tiranía, las impidan.
Para decírtelo en una frase, el nombre del juego es legitimidad. Ese es el nombre del juego hoy y eso es lo que el régimen desesperadamente necesita. ¿Por qué? Porque en estos 20 años, pero sobre todo en los últimos dos o tres, hemos logrado avanzar en tomar dos posiciones que en esta guerra son fundamentales. Nos tomó mucho tiempo, muchas vidas y mucho sacrificio lograrlas.
Uno. Que el mundo reconozca que esto no es una dictadura, es un Estado criminal. Es un sistema complejo, adaptativo, muy perverso. Muy difícil de desmontar. Y ahí tienes la Corte Penal Internacional, los indictments de los Estados Unidos, las sanciones, los informes de las Naciones Unidas y la Misión de Verificación de Hechos.
La otra posición fundamental que logramos es que el mundo dijera: “[Maduro] No es legítimo”. No es un régimen legítimo, ni en su origen ni en su desempeño. El régimen desesperadamente necesita hacernos retroceder en estas dos posiciones. Sacarnos del mapa de la lucha contra los criminales, en cuyo caso la estrategia es la aplicación de la justicia, y llevarte al mapa de una lucha política casi que entre partes iguales, que es lo que ha dicho el señor Borrell: “Ahí hay dos partes, que se pongan de acuerdo”.
Eso es lo que está diciendo el señor Márquez: “Si es la lucha política, es la lucha en un plano electoral, en un diálogo convencional entre partes”. No. Aquí hay un elemento fundamental que es una estructura criminal que le ha declarado la guerra a los venezolanos y que es totalmente asimétrica.
Tienes a esta gente armada hasta los dientes, que tiene por detrás una dimensión geopolítica donde está Rusia, China, Irán, Turquía, Cuba, donde te están metiendo dinero, armas, información y agentes, y además de eso tienes Hezbolá, carteles del narcotráfico, las redes de legitimación de capitales, de minerales, de tráfico de personas, de prostitución infantil, todo eso en una enorme y compleja estructura reticular.
De este lado, tienes a la sociedad venezolana desarmada. ¿Cómo tú puedes plantear esto en términos de dos partes iguales que se sientan a dialogar?
La Misión Exploratoria de la UE le recomendó a Borrell no enviar una Misión a Venezuela, y aún así la envió. ¿Por qué crees que Borrell decidió ignorar el mandato de la Misión?
Aquí la pregunta es: ¿De verdad creyó Borrell que esa Misión Exploratoria iba a ser condescendiente con esta obscenidad que son en los términos que están planteados en Venezuela hoy?
Nosotros hicimos grandes esfuerzos para que esa misión de exploración europea no viniera, pero igual vinieron. Al venir, yo les solicité por múltiples vías que queríamos hablar con ellos. El equipo de Vente, equipo electoral, expertos legales y no hubo manera. Una persona me dijo que venían con instrucciones explícitas de no hablar conmigo, no lo puedo confirmar, pero me lo dijeron. Sin embargo, algunas personas le hicieron entender a los técnicos que era importante escucharnos y fuimos.
Básicamente, el encuentro lo planteé en tres términos: el primero es lo estrictamente electoral. La gente cree que lo más relevante hoy es si la plataforma es confiable, si la red es auditable, si hay intervención en los centros de votación para que voten muchas personas o para que haya intimidación sobre el secreto del voto.
Esto es un horror, nunca han habido condiciones técnico-electorales tan adversas como las de hoy. Esa plataforma de votación que sustituyó a Smartmatic (que ya era un desastre) es una caja negra que nadie ha utilizado en ninguna parte, y lo que digan los rectores al respecto, ¡no es verdad! El registro electoral nunca ha estado tan contaminado.
Los estudios que hemos hecho en Vente arrojan que solo podemos tener verdadera confianza en un 25% del registro electoral. De allí en adelante te puedes imaginar electoralmente todas las debilidades que tiene el sistema. Pero para mí eso no es lo sustantivo, porque podrías tener a la madre Teresa de Calcuta, Mahatma Ghandi, Martin Luther King y el Dr. José Gregorio Hernandez como rectores del CNE pero después tienes a Maikel Moreno con su prontuario, que de un plumazo anula cualquier cosa, si no se lo preguntamos a Andrés Velazquez, o se lo preguntamos a la AN electa en 2015 ¿cuántos días les duró la mayoría calificada?







