El aumento de la brecha entre el precio oficial del dólar y el paralelo en Venezuela hace resurgir un problema que el país había superado tras meses de estabilidad cambiaria: el uso de distintas tasas, incluso en comercios formales, pese a que están obligados a trabajar con la cotización publicada por el Banco Central (BCV).
Un dólar se cambia en el mercado paralelo por 44 bolívares, unos 7 bolívares por encima del oficial, en 36,9, la tasa que el comercio, por órdenes del Ejecutivo, debe usar como referencia para calcular pagos de bienes y servicios, mayoritariamente fijados en la divisa estadounidense, adoptada como consecuencia de la hiperinflación que vivió el país durante cuatro años, hasta 2021.







