La atmósfera en el encuentro de Vente Venezuela con los medios en el estado Bolívar no se medía en grados, sino en la intensidad de una esperanza que ha dejado de ser silenciosa. Bajo la premisa de que «el cristal del miedo» finalmente se ha quebrado, la gira de Orlando Moreno Gibori, coordinador nacional de Derechos Humanos, se presentó como un ejercicio de sanación colectiva y una advertencia directa al poder: cada atropello está siendo documentado para que la justicia llegue antes que el olvido.
El testimonio del cuerpo y el alma: Ramón Bejarano
La jornada inició con una carga emocional que humedeció los ojos de los presentes. La periodista de Vente y presentadora Enriqueta Noriega, tras la salutación inicial cedió el micrófono a Ramón Bejarano, ex preso político cuya voz, aunque firme, cargaba el peso de 20 kilos perdidos en el calabozo. Su relato no fue una queja, fue una radiografía de la crueldad institucionalizada.
«Yo quiero salir a la calle y que este régimen no me ponga una camisa todos los días que diga SEBIN. Esa es la camisa que me obligaron a ponerme violentando mis derechos», exclamó Bejarano, mostrando la franela que usó como preso y recordando cómo compartía su escasa comida para evitar que otros prisioneros murieran de inanición a su lado. Pues como bien enfatizó lo único que sobra en las cárceles criollas es el hambre y la falta absoluta de atención.
Bejarano describió un sistema de sombras: defensores públicos que coaccionan para firmar confesiones, audiencias telemáticas de tres minutos donde el acusado es un fantasma sin voz, y el hacinamiento en total abandono, donde han muerto figuras como el exgobernador de Nueva Esparta por falta de atención médica elemental. Su intervención fue un grito por la dignidad, exigiendo que organizaciones como Médicos Unidos de Venezuela puedan entrar a los centros de reclusión donde el dengue y la tuberculosis actúan como carceleros implacables. Que los presos de todo tipo tengan derecho a una defensa real, a tener un abogado que no sea un tarifado del gobierno vestido de defensor público.
Un Presidium de Resistencia
El encuentro estuvo respaldado por una estructura que demuestra que, pese a la persecución sistemática, el tejido social en Bolívar permanece intacto. En la mesa principal acompañaron a Moreno figuras clave de la organización:
José Cipriano Díaz, coordinador en Caroní. Leomary Espina, coordinadora de organización. Fernando Serrano, dirigente sindical y secretario político. Pero además hubo una representación valiente de ex presos políticos, entre ellos Lorenia Gutiérrez, Rodrigo Pérez y Jesús Martínez . Incluso se leyó una lista de quienes han pasado por las celdas del «monstruo» —término usado para describir la estructura represiva—; entonada con la solemnidad de un memorial: Virgilio Laverde, Edgar Sarabia, Omayra Salazar, Juan Valor, Fidel Brito, Ángel Díaz y el caso emblemático de Juan Gámez, detenido desde 2019 e incriminado injustamente en el asalto al Batallón 513 de Luepa en la Gran Sabana. Por citar sólo algunos de los muchos nombrados, y recordando demás a los más de 500 presos políticos que siguen tras las rejas.
La Misión: Justicia, Reparación y Memoria
Orlando Moreno, con la autoridad de quien ha documentado más de 3.000 casos de persecución tras el 28 de julio, explicó que su gira tiene un objetivo técnico y humano: no dejar que un solo crimen quede sin registro internacional.
Moreno fue tajante al señalar que los crímenes de lesa humanidad no se borran con acuerdos de oficina ni con la «ley de amnistía» actual, a la que calificó de instrumento para revictimizar a los afectados. Su propuesta para la Venezuela «Tierra de Gracia» que lidera María Corina Machado es tan ambiciosa como simbólica: transformar los centros clandestinos de tortura en museos.
Disolver el Sebin y Dgcim
«Debemos recordar por siempre el daño que nos hicieron para que las nuevas generaciones sepan lo que vivimos», afirmó, enfatizando que la estructura de terror debe ser desmantelada para que el SEBIN y el DGCIM dejen de ser nombres vinculados al horror. Para que sus funcionarios sean investigados y juzgados por los crímenes de derechos humanos.
Destacó que la intención no es una venganza revanchista, sino que realmente se logre justicia que es una de las primeras cosas que las decenas de miles de víctimas del régimen chavista merecen para empezar su proceso de sanación, así como sus familias que se han visto gravemente afectadas al tener uno o varios de sus miembros tras las rejas.
El paso siguiente es la reparación, el resarcir a los muchos afectados por los daños sufridos, pero no como una vendeta, sino desde el amor que hace fata para sanar las muchas heridas que el chavismo ha causado en la sociedad venezolana.
Preguntas desde la Trinchera: El factor internacional
Al cierre, los medios interpelaron sobre la incertidumbre de la transición y la tutela de la administración estadounidense. Moreno respondió con un optimismo pragmático, sobre este y otros temas:
Sobre el rol de EE.UU.: «Si hoy se ve algún movimiento de reparación en las calles, es por la presión externa. Pero la crisis humanitaria no se ha acabado con pañitos de agua tibia».
Sobre el riesgo de estancamiento: «El proceso se detiene solo si nosotros lo permitimos. Debemos seguir demostrando que no hay normalidad mientras el sistema represivo siga allí».
Sobre la seguridad de los líderes: Denunció que, aunque funcionarios del DGCIM siguen tomando fotos y amedrentando en cada actividad, cada uno de esos rostros está siendo documentado y reportado en tiempo real a organismos internacionales y a la embajada estadounidense.
Sobre el nuevo Fiscal General y Defensor del pueblo: En torno a la pregunta sobre las múltiples dudas por la elección del nuevo Fiscal General y Defensor del Pueblo, con candidatos que esencialmente vienen de cargos en el propio gobierno, prefirió dar un voto de confianza al plan del Presidente Donald Trump.
Trump tiene una agenda clara y se comunica con María Corina
Para traer algo de tranquilidad a la opinión pública expresó que debíamos tener confianza en la agenda del mandatario estadounidenses, pues apenas hace unos meses nadie creía que las cosas que pasaron en Venezuela pudieran pasar, que se obligara a los miembros del chavismo a realizar una transición, que se dejara de alimentar con petróleo a Cuba, y tantas otras cosas que han pasado y siguen pasando.
Destacó además que Trump y personeros de su gobierno mantienen una comunicación constante con la líder Maria Corina Machado, donde le consultan frecuentemente; y que ella misa se ha convertido en una emisaria internacional, con el peso y la autoridad de su premio Nóbel, para mostrar al mundo lo que ocurre en Venezuela, a la piensa regresar muy pronto para aportar su ayuda al proceso de transición que se vive.
El acto concluyó con una certeza compartida: la lucha ha trascendido lo electoral para convertirse en una causa moral. Como señaló Moreno, el 28 de julio se venció en las urnas, y ahora comienza la etapa de reconstruir la justicia sobre las ruinas de la tiranía, manteniendo la voz en alto por quienes, como Perkins Rocha, siguen resistiendo los embates del poder del régimen, que le retiró la posibilidad de la amnistía, como ha hecho con otros, como sigue haciendo con los más de quinientos presos que siguen en la oscuridad de sus calabozos, corriendo riesgo sus vidas. (Gustavo Montaña – CNP 8235)











