Crisis en Venezuela genera confusión en Wall Street

La orden ejecutiva de Donald Trump, presidente estadounidense, emitida la semana pasada para resguardar los activos de Venezuela en Estados Unidos (EE.UU) se esperaba que fuera un gran golpe para el gabinete de Nicolás Maduro. Sin embargo, el mayor golpe se lo han llevado funcionarios del Tesoro e inversores, quienes se han demostrado más desconcertados e insatisfechos que nunca.

La mayor fuente de confusión es Citgo, filial de Pdvsa en EE.UU y la joya de la corona del país suramericano en el exterior. Asesores de Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela, instaron a la Casa Blanca -durante mucho tiempo- a aplicar esta estrategia. No obstante, parece que fue en vano.

El mayor obstáculo de Guaidó en toda su lucha ha sido Petróleos de Venezuela (Pdvsa), pues si la estatal petrolera no cancela un pago, en octubre, de 913 millones de dólares los acreedores confiscarían las garantías, con una participación del 50,1% en Citgo.

Tal situación ha intensificado la baja del apoyo político de los diputados venezolanos y una profundización en la crisis económica, a medida que avanza el conflicto de poderes entre la oposición y el oficialismo.

Tras la orden del pasado lunes, Guaidó aseguró que “Citgo y todos sus activos están protegidos”. José Ignacio Hernández, fiscal general designado por el líder opositor, explicó que no tiene mucha lógica hacer el pago de los bonos ahora que Citgo se encontraba a salvo.

El problema no queda allí pues dentro de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el brazo ejecutor de sanciones del departamento del Tesoro, no se encuentran felices con lo que está pasando. Funcionarios del ente dijeron a los acreedores que, aún podrían realizar una ejecución hipotecaria de las acciones de Citgo si Pdvsa no cumple con los bonos 2020, como lo confirmaban las licencias anteriores. Así lo revelaron fuentes de Bloomberg conocedoras del asunto.

Un portavoz del Tesoro afirmó que la intención de este organismo sobre los bonos 2020 no se vio afectada por la orden de Trump. Por otra parte, se negó a ofrecer detalles sobre desacuerdos y grietas en el Tesoro.

Estas disputas internas han ocasionado una cantidad de llamadas telefónicas, ya que el gabinete de Guaidó y los tenedores de bonos exigen -cada vez más- orientación explícita de Washington.

En los encuentros desarrollados la semana pasada, algunos delegados del Presidente encargado de Venezuela se organizaron para la posibilidad de tomar decisiones concretas sobre el caso. Uno de los argumentos es que las licencias de la OFAC se estructuraron antes de la proclamación de Guaidó y se han vuelto obsoletas ante el constante cambio político.

Mientras tanto, defensores de Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, que está asesorando al grupo de acreedores venezolanos, están de acuerdo con la lectura de la OFAC.

“No están limitados por obtener acceso a sus garantías”.

“La orden ejecutiva es ambigua y eso puede reflejar que la administración ha decidido cómo tratar con Citgo”, expresó Francisco Rodríguez, economista y jefe de Turín Capital.

“Las últimas dudas y preocupaciones pueden obligarlos a adoptar una postura más firme”. (Venepress)

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