Cinco décadas del accidente del Orfeón de la UCV

3 septiembre 2026 | Arte y Espectáculo

No fue fácil desde el principio. De hecho, varios integrantes del Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela pensaron que no se daría la participación en el XII Festival del Canto Coral en Barcelona, España.

El concierto iba a ser parte de la primera gira europea de la agrupación venezolana fundada en 1943 por Antonio Estévez. Después de España, la cita era en París.

Pero poco tiempo antes de tener que cumplir el cronograma, no se conseguían los recursos para lograr el objetivo. Igualmente, en agosto habían comenzado los ensayos.

Aunque el director Vinicio Adames era uno de los que pensaba que no se concretaría la participación, los integrantes practicaron el repertorio para prepararse ante cualquier cambio a favor en medio de la incertidumbre. De hecho, era temporada vacacional y aun así se sumaron a los preparativos.

Definieron un programa casi en su totalidad con obras venezolanas de autores como Antonio Estévez, Vicente Emilio Sojo, Modesta Bor, Antonio Lauro, Juan Bautista Plaza e Inocente Carreño.

Consiguieron que la Fuerza Aérea Venezolana les prestara un avión para el viaje, un Hércules C-130, pero sin piloto ni tripulación. Contactaron al teniente coronel Manuel Aureliano Vásquez Ocanto, quien accedió a pilotar la aeronave con la condición de que también pudiera viajar su esposa. Y como el avión era grande, no hubo problemas, según cuenta el profesor Eleazar F. Torres en su libro Orfeón Universitario ’76: “Su voz se sigue oyendo”, publicado en 2018 por la Universidad Central de Venezuela.

No era la primera vez que el coro usaba un avión militar para viajar al exterior. Había ocurrido años antes para actividades por Centroamérica y Estados Unidos.

En la publicación se precisa que, para asegurar el periplo y debido a la imposibilidad de la casa de estudios de costear los gastos, los integrantes del Orfeón Universitario recibieron apoyo de la Federación de Centros Universitarios, el Instituto Nacional de Hipódromos y el Consejo Nacional de la Cultura, además de la Fuerza Aérea Venezolana. “Incluso, cada integrante aportó quinientos bolívares para poder costear los gastos del combustible para el avión. Increíblemente, la menor contribución económica la suministró la Universidad Central de Venezuela”, precisa el autor del libro.

La investigación indica que el avión no tenía suficientes asientos. Solucionaron con tablas para que pudieran ir todos sentados. Tampoco contaba con baños, de acuerdo con el libro, y dispusieron de unos tobos y cortinas para resguardar la privacidad.

A Vinicio Adames le ofrecieron volar aparte en un vuelo comercial, pero él se negó. Prefirió volar con sus muchachos del Orfeón Universitario .

Y así fueron encaminando todo para estar en Europa. El profesor Eleazar Torres precisa también en su libro que la última presentación del Orfeón Universitario en Venezuela fue el viernes 6 de agosto de 1976, en el acto de grado de Marisol García, una de las integrantes de la agrupación que no iba a poder sumarse a los conciertos en España y Francia. Para esa ocasión el director fue Raúl Delgado Estévez.

“El jueves 2 de septiembre de 1976, estando alrededor de las 6:30 de la tarde en la Plaza del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela, a punto de partir hacia Maiquetía, entonan el Himno Universitario para despedirse de sus familiares y amigos que los acompañaron. Fue la última vez que sus voces se oyeron en la Universidad Central”, precisa el investigador.

La agenda del Orfeón Universitario de la UCV tenía apuntadas actividades en el Barrio Gótico de Barcelona, el Palacio Municipal de los Deportes y la Plaza del Rey de Barcelona, y el 5 de septiembre la clausura del festival. Luego, presentaciones en Badalona y Cornellá antes de viajar a París y regresar a Venezuela el 21 de septiembre.

Lo que prometía ser un viaje de ensueño y de posicionamiento del Orfeón Universitario de la UCV terminó en tragedia. El viernes 3 de septiembre de 1976 la aeronave se estrelló en las islas portuguesas de las Azores, una tragedia en la que fallecieron 68 personas, entre tripulantes, músicos, familiares, amigos y el director Vinicio Adames.

El profesor Eleazar F. Torres cuenta que la última parada del avión fue en el archipiélago británico de Las Bermudas para cargar combustible. Ahí, algunos de los miembros del Orfeón Universitario enviaron postales a sus familiares para contar cómo iba el viaje. Luego, la intención era continuar hacia la isla Santa María de Las Azores.

“Otra anécdota importante de comentar es que, una vez que salen de Bermudas, este vuelo se cruzó en el aire con un avión de la extinta línea aérea venezolana Viasa que regresaba de Europa, al que llamaban El Coloso. Este piloto le advirtió a su colega del Hércules que cambiara la ruta porque estaban muy complicadas las condiciones del clima para volar en la dirección que llevaba, y el capitán del avión militar respondió que debía continuar porque llevaba al Orfeón Universitario”, escribió en el libro publicado en 2018.

Curiosamente, en ese vuelo de Viasa estaba el cantante Alí Agüero, quien venía de Francia. Era integrante del Orfeón Universitario, pero por su inconstancia, Vinicio Adames le dijo que no fuera a la gira.

Ya entre los viajeros había cierto temor por la cercanía de los huracanes Emmy y Frances.

Se sabe que la aeronave venezolana no pudo aterrizar en Santa María, y la orden fue ir a la isla de Terceira. “El aeropuerto de Lajes, en Terceira, siendo una base militar estadounidense, no tenía iluminación en ese momento. Además, en la torre de control no estaba el personal profesional capacitado, sino un asistente que no pudo ofrecer mayor ayuda al piloto, tal vez por su falta de experiencia y porque no hubo manera de que la comunicación entre ambos fuese efectiva. Adicionalmente, el radar no estaba funcionando. Ante todas estas adversidades, solo un milagro hubiese hecho falta para que esta tragedia no hubiese ocurrido”, precisa el autor del libro.

Hubo dos intentos de aterrizaje, pero el avión se estrelló en el tercero. “Su cola impactó sobre una zona rocosa compuesta de piedras volcánicas a doscientos metros en paralelo de la cabecera de la pista. Eran las 11:43 pm, hora venezolana del día 3 de septiembre de 1976”, detalla la publicación del docente, actualmente residenciado en Estados Unidos.

“Los integrantes del Orfeón Universitario, su director, se han ido abruptamente, de un modo que escapa al entendimiento. No cuentan las aclaratorias racionales. Eso no cuenta para lo sensible. Lo que se produce tan sin esperarlo, una ausencia tan vertiginosa, es un pesar sellado 4porque es inasible”, escribió entonces Ida Gramcko en un texto que tituló “Oración”.

En Barcelona pensaron en suspender el festival coral, pero decidieron continuar y dedicárselo a los orfeonistas venezolanos. Eso sí, se suspendieron todos los festejos.

Raúl Delgado Estévez había aceptado ser director invitado. Unos años antes había sido integrante del Orfeón Universitario. Como había estudiado en Francia, se había adelantado a París para finiquitar algunos detalles del alojamiento. A su regreso, por petición de las autoridades de la UCV y de Antonio Estévez, se encargó de la dirección de la agrupación después de la tragedia.

Casi 20 años

El profesor Eleazar F. Torres es musicólogo. En la Universidad Central de Venezuela fue docente de Historia de la Música en la Escuela de Artes; además, durante 26 años integró la Estudiantina Universitaria, y recuerda que era común en su dinámica ver las placas conmemorativas por la tragedia de las Azores.

En mayo de 1996 la Estudiantina visitó la isla de Terceira, donde cayó el avión. “En ese lugar se me ocurrió pensar quiénes fueron estas personas que fallecieron en este accidente, porque siempre se habla de la tragedia, se conmemora, pero nunca se habla de los integrantes. Se habla de la tragedia desde el punto de vista institucional, del Orfeón Universitario, pero el Orfeón estuvo integrado por 52 personas, ¿quiénes fueron esas 52 personas? Entonces, eso fue lo que yo quise documentar: un homenaje a cada uno de estos integrantes que perdieron su vida”, relata el profesor vía telefónica desde California, Estados Unidos.

Además de contar los hechos resultado de una investigación hemerográfica y testimonial, el libro Orfeón Universitario ’76: “Su voz se sigue oyendo” presenta un perfil de cada uno de los orfeonistas. (EN)

 

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