La malaria vuelve a concentrar la mayor carga epidemiológica en la región Guayana, integrada por los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro, según el boletín correspondiente a la semana 12 de 2026. El informe confirma que esta zona continúa siendo el principal punto de transmisión de la enfermedad en Venezuela.
Durante el período analizado se notificaron 1.128 casos en el país, de los cuales 81,1% se registraron en el estado Bolívar. Esta cifra ratifica el peso de esta entidad en la dinámica nacional de la malaria, donde la transmisión se mantiene sostenida y con alta concentración geográfica.
A nivel territorial, Sifontes sigue destacando como uno de los municipios con mayor incidencia, mientras que en Amazonas, Atabapo y Manapiare también figuran con niveles relevantes dentro del registro epidemiológico.
El comportamiento de la enfermedad no representa una variación puntual. En lo que va de año, Venezuela supera los 25.000 casos de malaria, una cifra superior a la del mismo período de 2025. La mayoría de los contagios son autóctonos, lo que indica que la transmisión continúa activa dentro del territorio nacional.
El perfil de los casos también se mantiene estable. Predominan los hombres entre 10 y 39 años, lo que coincide con la población en edad productiva. Este patrón vuelve a vincular la expansión de la enfermedad con actividades como la minería en Bolívar, donde la exposición constante, la movilidad laboral y las condiciones de trabajo inciden directamente en el riesgo de contagio.
Una enfermedad persistente en el territorio
Más allá de los datos semanales, el informe confirma la permanencia de la malaria como un problema estructural en Guayana. Las condiciones asociadas a la minería, la movilidad en zonas selváticas y rurales, y las limitaciones del sistema de salud siguen siendo factores determinantes en su propagación.
Estas variables no solo favorecen la transmisión, sino que también retrasan el diagnóstico y la atención oportuna en comunidades alejadas, donde el acceso a servicios médicos es limitado.
En respuesta, el boletín insiste en la necesidad de reforzar las estrategias de prevención y control, especialmente en las áreas de mayor riesgo. Entre las medidas prioritarias se encuentra garantizar el diagnóstico y tratamiento en las primeras 24 horas tras el inicio de síntomas, fortalecer la vigilancia comunitaria y ampliar la entrega de mosquiteros impregnados con insecticida.
También se plantea reforzar la capacitación del personal sanitario y mejorar la capacidad de respuesta en comunidades mineras e indígenas, donde la incidencia es más elevada. (EN)








