Aumento de oro, aumento de la minería ilegal

La recuperación del oro impulsada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China está desatando una creciente ola de mineros ilegales que están empujando cada vez más a entornos frágiles que van desde el Amazonas latinoamericano hasta Sudáfrica, comparte Bloomberg.

El lingote ha aumentado un 18% en tres meses, a un nivel superior en seis años, pero aunque es buena noticia para las compañías mineras, esto está provocando una explosión de prospección ilegal que ha impulsado el tráfico de doraras y el crimen organizado dentro de algunas de las principales regiones productoras de oro del mundo.

En Sudamérica los países más afectados por esta explosión de producto son: Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela.

Cuando los precios suben, no es solo la extracción de oro lo que aumenta, puesto que a su vez, también se incrementa la demanda de trabajos sexuales, el uso incontrolado del mercurio, el asesinato de indígenas y la llegada de carteles del crimen bien organizados”, dijo Livia Wagner autora del informe “Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional”

Un tercio del oro exportado desde América Latina en 2013 fue extraído ilegalmente.

Las pequeñas operaciones de oro arrojan más de 30 toneladas de mercurio en ríos y lagos en la región amazónica cada año, y su exposición puede causar cáncer, daño neurológico y, potencialmente, shock – muerte.

Brasil y Venezuela

En las tierras indígenas “Yanomami” a lo largo de la frontera de Brasil con Venezuela, el número de mineros ilegales se multiplicó desde diciembre 2018 a 20mil, según el Instituto Socioambiental.

El vicepresidente de la asociación Hutukara, que representa al grupo indígena mencionó que debido a esa labor la fauna de la zona están muriendo, los ríos se han contaminado y han provocado daño de salud a la población, por lo que se han registrado un gran aumento de la malaria.

Los mineros se consideran ilegales cuando no obtienen los permisos adecuados, trabajan en áreas protegidas, usan maquinaria pesada sin supervisión, no pagan impuestos o trabajan sin contratos laborales.

Entre 1987 y 1989 los yanomami llegaron a contar 2003 balsas con dragas trabajando cerca de la comunidad de Waikas, para 1991 estas fueron cerradas. Sin embargo, en el 2010 los ilegales regresaron y para finales de 2013 las balsas ya eran 42. En el 2016, un sobrevuelo identificó 49.

En Brasil, la presión de la minería ilegal es sobre la región del Río Tapajós, donde, además, las comunidades indígenas son amenazas cuando intentan oponerse a esta actividad.

Con respecto a Venezuela, uno de los casos más significativos corresponde a la presencia de la minería aurífera en la década de 1980 en el Parque nacional Yapacana.

Perú

El uso indiscriminado por parte de los mineros en el Puerto Maldonado, Perú, ha destruido la exuberante vegetación de la Amazonía.

Mientras que con los años han devastado un área de esta zona, el gobierno peruano ha visto un “éxito” limitado en la contención de la minería ilegal, dado que más del 90% del oro que sale de allí se extrae de esta forma.

En estos momentos hay un impacto ambiental y social más amplio, hasta llegar al punto de causar terror en las comunidades que rodean a las minas.

Para Francisco Romám, director científico del Centro de Innovación Científica Amazónica (Cincia), institución que realiza investigaciones en Madre De Dios, destacó que “es relevante que se plantee el problema de la minería ilegal como un tema regional”, y debe ser visto como una amenaza al bosque amazónico al que se debe poner mucha atención porque está creciendo muy rápido.

La minería en este sector del país ha contribuido a que la deforestación alcance niveles jamás registrados.

En general, es probable que haya alrededor de 2.300 sitios mineros ilegales en la selva Amazónica ecológicamente, pero la gran mayoría se encuentra en Venezuela.

Sudáfrica

Aquí, los mineros ilegales son una ley en sí mismo, puesto que los sindicatos criminales se llaman “zama zamas” un nombre nativo para “arriesgarse”.

El organismo de la industria, Mineral Council South Africa, estimó que 14,000 personas están involucradas en estos sindicatos  y el comercio de metales preciosas, extraídos, ilegalmente, se estima en 7 mil millones rand, es decir, 470 millones de dólares anualmente.

Se presume el reporte de 2.312 sitios en Amazonía con actividad minera ilegal y 245 áreas de extracción no autorizadas en la que se explota oro, diamantes y coltán.

Lo que está ocurriendo en la Amazonía se asemeja a una epidemia. Un ejemplo de ello fue el estudio realizado por Cincia en Perú, publicado en 2018, en donde se reveló que los niveles de mercurio en peces son de 24% mayores  en pozos abandonados, afectando a la alimentación de la población. Mientras que en Venezuela, y todas las muestras arrojaron valores medios más altos que el permitido por la OMS.

Debido a la grave situación de contaminación por mercurio en varios países, la Organización de las Naciones Unidas adoptó, en el año 2013, el Convenio de Minamata sobre el Mercurio, un tratado mundial para proteger la salud humana y el medio ambiente de sus efectos adversos. El acuerdo firmado hasta ahora por 101 países prevé un mayor control de la importación, comercialización y descarte de mercurio.

Aunque se han hecho varias resoluciones para poder acabar con la minería ilegal, aún los países están buscando alternativas debido a que es un tema bastante delicado y que al ser el foco de atención, provoca que otras violaciones de derechos humanos surjan. (venepress)

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