¿Qué es la negociación política? Rene Núñez

PORTACHUELO

Un proceso de resolución de un conflicto de intereses entre dos o más partes. Se acude a él parte intentar convencer a la otra de sus razones. A veces se recurre a la ayuda de un tercero para facilitarlo.

La primera regla básica es entender y aceptarlo como un diálogo necesario para dirimir el conflicto de intereses que por la vía normal han sido imposible resolver. Las partes encontradas intentarán sacar por su lado el mayor beneficio posible.

Para participar se requiere no solo de preparación y estrategias sino también de psicología. Un proceso nada fácil porque va implicar encuentros y desencuentros, avances y retrocesos. Muy importante y conveniente la completa privacidad del mismo. La paciencia de sus participantes en la inversión del tiempo, la inteligencia y el esfuerzo que sea necesario.

Si vas a un dialogo sin tener claro y firmeza de tus objetivos, concurres con desventajas y debilidades que la otra parte puede aprovechar. Si representas a un grupo, organización o gobierno, lo aconsejable asistir

después de haber previamente negociado internamente el alcance, los objetivos y la hoja de ruta a seguir.

Hay que estar consciente de los intereses que hay detrás de las posiciones del adversario. Obviamente, igual de los tuyos. Pues se trata de un conflicto político de poder o dominio; donde las partes están interesadas en satisfacer.

Cada negociador hará todo lo posible con sus mejores estrategias, inteligencia y esfuerzos obtener una victoria o por lo menos alcanzar la mayor suma de beneficios posibles.

La calma es la mejor fortaleza consejera de la negociación. Imprescindible controlar las emociones.

Las diferencias políticas, ideológicas, religiosas, los encuentros violentos y conflictivos del pasado entre las partes, por más duros y dolorosos que hayan sido, los negociadores (sin olvidarlos) deben estimular, crear y facilitar un ambiente de trabajo en conjunto. Una conexión de positivismo para el logro de sus objetivos.

La mayoría de los fracasos de intentos de diálogos, las partes suelen justificarlos diciendo que no encontraron una solución. Craso error; desde el punto de vista conceptual, aunque suene para algunos raro, las soluciones no existen en estos casos. Justamente, por no tenerlas se va a una negociación política para encontrarla y construirla.

A propósito de esta reflexión conceptual y practica del tema de hoy, el régimen de Maduro y la Oposición democrática venezolana, iniciaron la semana pasada en Barbados con mediación del gobierno de Noruega, el quinto intento de dialogo para resolver un conflicto político país; el cual se ha convertido en una tragedia nacional de proporciones y nefastas consecuencias políticas, económicas y sociales incuantificable e inaceptable en lo humano e institucional.

El presidente interino Juan Guaidó, aceptó ir a este proceso con una fortaleza contundente que no se tenía en los intentos anteriores, el reconocimiento político internacional por más de 50 países, en su mayoría los de mayor progreso y desarrollo económico-social e democrático del mundo. Por otro lado, con un 57% de la población apoyando una solución negociada y un 13% la intervención extranjera (fuente Datincorp). Empero, asiste también con ligeras fisuras internas del bloque opositor, que siguen creyendo que la solución es fácil…

Por su parte, el régimen de Maduro concurre con una aprobación del 14 % de su gestión, con tendencia progresiva a la baja, con marcados conflictos internos de poder, incluso en las fuerza armadas; donde hasta ahora se sostiene. Bloqueado económico y financieramente por los Estados Unidos y entes financieros internacionales; con un informe reciente de la alta comisionada de los derechos humanos de la ONU que

ratifica las reiteradas violaciones de los derechos humanos de los venezolanos (libertad, derecho a la vida y seguridad natural y jurídica).

En resumen, tanto el régimen autocrático como la Oposición necesitan de la mesa de Barbados para la búsqueda de una solución de transición negociada de gobernabilidad viable y segura que resuelva un conflicto; cuyas cifras de violaciones de todo tipo, crímenes, miseria y pobreza merecen una resolución impostergable. ¡Amanecerá y veremos!

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Edición 1487. Pueden leerla también los martes por soynuevaprensadigital.com y elcorreofinanciero.com