Van 10 días de Huelga de hambre: de petroleros junto a Miraflores

El hambre como herramienta de lucha en Venezuela; representando a 586 personas, 20 hombres, la mayoría ancianos, cumplieron este domingo diez días sin comer en una huelga, con pernocta incluida, en las cercanías del Palacio de Miraflores, como reclamo de sus derechos al Gobierno nacional.

Los demandantes representan a casi 600 extrabajadores de la industria petrolera, provenientes de otros entes del territorio, que desde hace 17 meses están a la espera de unos pagos que, aseguran, ha rechazado Nicolás Maduro, líder del oficialismo, y prometidos por el ex presidente, Hugo Chávez.

La manifestación está fundamentada en un dinero que el Estado obtuvo al ganar una demanda a Exxon Mobil y que le fue entregado, anteriormente, a unos 3.000 extrabajadores en 2016. Sin embargo, quedaron exceptuados otros 8.000 que fueron subcontratados para la actividad petrolera en los últimos 30 años.

Quienes no están en la huelga de hambre los tratan de apoyar de la mejor manera posible

La denuncia se trasladó a Fiscalía, Defensoría del Pueblo, ministerio de Trabajo, Pdvsa, vicepresidencia, Presidencia del país y ante representantes de la ONU. No obstante, hasta el momento, los huelguistas revelan que no han recibido respuestas a ninguna de sus peticiones.

Por tal motivo de indiferencia, cientos de extrabajadores petroleros decidieron abandonar sus hogares y movilizarse hasta Caracas, con la esperanza de que sus denuncias fueran escuchadas, y atendidas, por las autoridades del oficialismo.

Lo que, verdaderamente, han logrado los hombres es sumar penosas vivencias en las que se encuentra dormir a la intemperie, estar lejos de sus familiares, comer de la basura, enfermar constantemente, ser víctimas del hampa y haber despedido de “la lucha” a los 16 compañeros que han muerto desde que inició la pernocta, en el primer trimestre del año pasado.

Nadie del gobierno les ha prestado atención a estos ex trabajadores de la Faja del Orinoco

Esta huelga de hambre lo que hicimos fue oficializada porque desde que estábamos aquí estábamos pasando hambre”, comentó Héctor Rodríguez, quien con 52 años es de los más jóvenes entre los que decidieron no comer para radicalizar la protestas.

El hombre confesó sentirse débil y con dolores en la espalda, pero confía en mantener la protesta en forma de ayuno, “hasta que nos de una orden (de pago)”.

“Tengo tiempo sin ver a mis hijos, sin ver a mis nietos, sin ver a mi mamá, si es que la tengo viva”, agregó el extrabajador que no ha podido comunicarse con su familia desde hace seis meses, debido a la crisis energética de Venezuela.

Con dolores de cabeza y mareado, José Yánez espera continuar con la huelga de hambre hasta que el ejecutivo devuelva “todo” lo que le debe al grupo.

Yánez lleva 16 meses pernoctando en Caracas; y, durante esta última semana solo ha digerido “agua y un poquito de suero”.

Los efectos de la huelga de hambre en su organismo ya se evidencia peligrosamente

“En mi casa no saben nada porque no me atrevo a avisarles”, compartió deseoso de que el Gobierno se compadezca de su situación.

Noelí Romero (58), decidida e incisiva, confirmó que están dispuestos a mantener la protestas “hasta que se pronuncie” Maduro a favor de ellos.

“Ojalá y Dios quiera que no vaya a suceder nada aquí, que no haya un muerto entre nosotros (…) si sucede un muerto, hacemos responsable al presidente”, destacó el hombre.

Un total de 50 extrabajadores iniciaron la huelga el 30 de mayo a las afueras del Banco Central de Venezuela (BCV). Entre ellos, una mujer, pero el grupo se ha disminuido por temas de salud en algunos de sus participantes.

Por su parte, los 20 hombres que no han ingerido alimentos recibieron este jueves la visita de la Cruz Roja, que los alertó de los potenciales daños para el organismo si continúan con esta práctica.

Mientras, el resto de los extrabajadores los respaldan con pancartas y consignas. Salen a diario a rastrear sobras de comida y desechos para surfear el hambre, antes de irse a recostar a sus respectivos cartones.(Venepress)

 

Attachment